BENEFICIOS DE AMARSE A UNO MISMO

He descubierto que sólo hay una cosa que cura todos los problemas, y es: amarse a uno mismo. Cuando la gente comienza a amarse a sí misma, cada día ama más su vida, todo mejora de manera increíble. Se sienten mejor. Consiguen los trabajos que desean. Tienen el dinero que necesitan. Las relaciones positivas mejoran, o las negativas se disuelven y comienzan otras nuevas.

Amarse a uno mismo es una aventura maravillosa, es como aprender a volar. Imagínate que todos tuviéramos el poder de volar a nuestro antojo… ¡Qué emocionante sería! Comencemos a amarnos a nosotros mismos ahora. He aquí 8 recomendaciones para aprender a amarse a uno mismo:

  1. Deja la autocrítica: La crítica nunca cambia nada y es una emoción limitante. Niégate a criticarte a ti mismo. Acéptate tal y como eres. La crítica rompe el espíritu. Todo el mundo cambia. Cuando te criticas a ti mismo, tus cambios son negativos y no creces. Cuando te apruebas a ti mismo, los cambios son positivos y creces, evolucionas como persona. Por el contrario… ¡felicítate! La felicitación anima a seguir. Felicítate tanto como sea posible. Di lo bien que lo estás haciendo con cada pequeña batalla que ganas en tu evolución como ser humano.

Perdónate siempre a ti mismo: Deja que el pasado se vaya. Todo lo que hiciste en el pasado, lo hiciste lo mejor que pudiste en el momento de esa situación difícil o conflictiva, con el entendimiento, con la conciencia y el conocimiento que tenías. Ahora estás creciendo y cambiando, y vivirás la vida de manera diferente. Nunca olvides que el pasado no existe y el futuro no lo conoces, solo vive el presente con intensidad ¡y disfrútalo!

No tengas miedo: Deja de aterrorizarte a ti mismo con tus pensamientos. Es una manera terrible de vivir. Busca una imagen mental que te da placer, y cambia inmediatamente tu pensamiento aterrador por un pensamiento placentero. El miedo te paraliza, te enferma y deprime. La diversión es de gran ayuda para atraer la paz diaria que necesitamos. Acuérdate de las cosas que te hacían feliz de niño. Incorporarlos a tu vida ahora. Encuentra una manera de divertirte con todo lo que haces. Déjate expresar la alegría de vivir. Sonríe. Ríe. Alégrate, ¡y el universo se alegrará contigo!

Sé amable, gentil y paciente: Se amable, gentil y paciente contigo mismo a medida que aprendes las nuevas formas de pensar y aprender. Date un capricho como lo harías con alguien que realmente amas. Siente en todo momento la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento. Lo contrario sería odiarte a ti mismo, y eso es odiar tus propios pensamientos, tus emociones y sentimientos. No te odies a ti mismo por tener esos pensamientos. Sólo cámbialos suave y progresivamente. Busca la sanidad en tu interior.

Permite el apoyo de otros: Encuentra maneras de apoyarte en aquellas personas positivas que contribuyen a tu crecimiento. Se fuerte para pedir ayuda cuando la necesites. Permite a tus amigos que te ayuden, porque ellos en momentos determinados serán tu fortaleza.

Sé cariñoso con tus comportamientos negativos: Reconoce que los has creado para satisfacer una necesidad. Ahora estás encontrando formas nuevas positivas para satisfacer esas necesidades. Así que amorosamente libera los viejos patrones negativos, comportamientos tóxicos y pensamientos equivocados. No seas tan severo(a) contigo mismo.

Cuida de tu cuerpo: Aprende sobre buena nutrición. Que tus hábitos de alimentación sean saludables, exquisitos y variados ¿Qué tipo de combustible necesita tu cuerpo para tener energía y vitalidad óptimas? Aprende sobre el ejercicio. ¿Qué tipo de ejercicio le gusta a tu cuerpo? Aprecia, cuida y preserva el templo en el que vives. Los hábitos que intoxican tu cuerpo no te hacen bien. Amate. Hazlo ahora. No esperes hasta que estés bien, o pierdas peso, o consigas un nuevo trabajo, o encuentres una nueva relación. Comienza ahora y hazlo lo mejor que puedas.

Haz un trabajo de espejo: Mírate a los ojos con frecuencia en el espejo. Expresa en voz alta este creciente sentimiento de amor que sientes por ti mismo. Perdónate mientras te miras en el espejo. Habla con tus padres mientras te miras en el espejo. Perdónalos, también. Perdona mirándote al espejo y en voz alta a toda persona que te ha herido. Al menos una vez al día di a ti mismo, por ejemplo, “Te quiero, ¡te quiero de verdad!”.

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Es importante que comprendas que no es tu mente quien está al mando. Eres tú quien gobierna tu mente. El Yo Superior tiene el mando. Puedes abandonar tus antiguas ideas. Cuando tu vieja forma de pensar intente regresar diciendo: Es muy difícil cambiar, tú tienes que asumir el mando. Dile a tu mente: Ahora elijo creer que me resulta fácil efectuar cambios. Es posible que tengas que conversar bastantes veces con tu mente para que reconozca y acepte que eres tú quien dirige, y que hablas en serio. ¿Persigues tu felicidad o la creas? Imagínate que tus pensamientos son como gotas de agua. Un pensamiento, como una gota de agua, no es gran cosa. Cuando se repite una y otra vez, primero notas una mancha en la alfombra, después ya hay un pequeño charco, seguidamente una laguna, y a medida que los pensamientos continúan, se pueden transformar en un lago y finalmente en un océano.
¿Qué tipo de océano deseas crear? ¿Un océano contaminado y tóxico en el que no te puedas bañar? ¿O uno de aguas azules y cristalinas que te invite a disfrutar de su frescura? “No puedo evitar pensar esto” —suele decirme mucha gente… “¡Sí que puedes!” —contesto yo tajantemente.

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Solo tienes que decirle a tu mente que ahora si vas a aceptarlo. Decídete a dejar de pensar de forma negativa. Con esto no quiero decir que tengas que luchar contra tus pensamientos cuando desees cambiar cosas. Si surge un pensamiento negativo, repite sencillamente: Gracias por participar. De esta forma no lo niegas ni tampoco le cedes tu poder. Habla contigo mismo: di que ya no estás dispuesto a crear negatividad, que deseas crearte otra forma de pensar. Y repito, no es necesario que luches contra tus pensamientos negativos. Date por enterado de su presencia y continua adelante dejándolos atrás.
No te ahogues en el mar de tu propia negatividad cuando puedes nadar en el océano de la vida.
Has sido creado para ser una expresión maravillosa y amorosa de la vida. La vida está esperando que te abras a ella y te sientas digno del bien que te tiene reservado. La sabiduría y la inteligencia del Universo son tuyas para que las utilices. La vida está ahí para apoyarte. Ten la seguridad de que tu poder interior está a tu disposición. Cuando sientas temor, ayuda mucho prestar atención a la respiración, al aliento que entra y sale de nuestro cuerpo. Ese aire, la substancia más preciosa de la vida, se nos da con liberalidad. Tenemos lo suficiente para que nos dure tanto tiempo como vivamos.
Aceptamos esa preciosa substancia casi sin pensar, y sin embargo dudamos de que la vida satisfaga nuestras otras necesidades. Ha llegado el momento de que conozcas tu propio poder y sepas que es capaz de hacer. Entra a tu interior y descubre quién eres.
“Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza a ayudarte, y te trae lo que necesitas”. Louise Hay

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