CINCO PASOS PARA ATRAER LO QUE DESEAS

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Algunas personas dirán que la capacidad de predecir como va a actuar una persona roza lo esotérico, pero lo cierto es que, como veremos más adelante, es posible generar modelos que demuestran la relación existente entre la manera de pensar de una persona, su comportamiento y sus logros.
En términos simples, la ley de la atracción indica que nosotros atraemos hacia nuestra vida aquello en lo que enfocamos nuestro pensamiento de manera constante. Lo que sucede en el exterior – a nuestro alrededor o en nuestra vida- no es más que el reflejo de lo que está ocurriendo en nuestro interior. Nuestro mundo exterior es un reflejo de nuestro mundo interno, ya que nosotros nos hemos encargado de atraer y crear nuestras circunstancias externas con nuestros propios pensamientos.
Aristóteles también afirmó que el fin último de la vida humana es la felicidad. Cuando miraba a su alrededor, veía que los seres humanos persiguen cosas distintas. Algunos anhelan la riqueza, otros sueñan con el poder y la fama, y otros más buscan el amor y la aceptación. En ocasiones parecemos perseguir cosas totalmente opuestas.
Mientras que la persona cauta busca la seguridad, la temeraria persigue la aventura y hasta el peligro. No obstante, detrás de todas las diferencias superficiales, todos buscamos lo mismo: La felicidad, la plenitud y la seguridad.
El Enfoque de los Pensamientos
Si nuestros pensamientos dominantes están constantemente enfocados en obtener resultados positivos, en nuestras fortalezas o en hábitos de éxito -y nuestras acciones refuerzan dicha manera de pensar- entonces eso será lo que manifestaremos en nuestra vida. Si, por el contrario, nuestros pensamientos dominantes están constantemente enfocados en la posibilidad de obtener resultados negativos, en pobres expectativas, o en nuestras debilidades, de igual manera eso es lo que atraeremos hacia nosotros mismos.
La ley de atracción establece que todo atrae su igual. Las imágenes que están grabadas en nuestra mente atraen irremisiblemente lo que representan. Aquello en lo que te enfocas tiende a expandirse en tu vida. Si te enfocas en tus debilidades, verás como éstas parecen ser cada vez mayores. Las personas, oportunidades u objetos que atraemos se asemejan en su carácter al nuestro.
“Los pensamientos se asemejan al viento, no los podemos ver o tocar, pero siempre podemos observar los resultados de su presencia”. Wayne Dyer
El postulado general expresado por la ley de la atracción ha sido tema de interés desde mucho antes de la era cristiana. Casi mil años antes, Salomón, rey de Israel, escribió en su libro de Proverbios: “Como él piensa dentro de sí, así es él”. Proverbios 23:7
En el libro del profeta Habacuc, escrito cerca del año 612 a.C., donde él expone el drama de los poderes humanos se puede leer: “Y el Señor me respondió: Escribe la visión, y declárala en tablillas, para que pueda leerse de corrido. Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá”. Habacuc 2: 2-3
Éste es, en esencia, el resultado final de la ley de la atracción: la felicidad que experimentamos al llevar una vida virtuosa es el mejor premio a nuestra decisión.
Si el fin del ser humano es la felicidad, como lo asevera Platón -alumno de Sócrates- y ésta sólo puede ser lograda mediante la virtud, aquel que sabotea su propio éxito y malogra su propia felicidad no lo hace a propósito, sino por ignorancia.
Él basa esta conclusión en la certidumbre de que sólo la persona virtuosa es realmente feliz, y puesto que el individuo siempre desea su propia felicidad, nunca pensaría en hacer algo a propósito que la saboteara. Sin embargo, la ley de la atracción es muy clara en precisar que el ser humano atrae hacia sí mismo lo que forma parte de su existencia y lo hace continuamente, no importa si es el resultado de un esfuerzo consciente o no.
Para quienes encuentran difícil creer que todo lo que necesitamos hacer para atraer algo hacia nuestra vida es pedir, la Biblia nos dice: “Pidan y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre”. Mateo 7:7-8. No obstante, más adelante, el mismo evangelista nos recuerda que el poder de nuestros pensamientos y nuestras palabras pueden ser la causa de nuestros éxitos o nuestros fracasos: “Porque por sus palabras serán justificados, y por sus palabras serán condenados”. Mateo 12:37
De hecho, la Biblia nos recuerda qué sucede con quien pudiendo enfocarse en la abundancia decide, en cambio, albergar en su mente pensamientos de miedo, duda y escasez. “Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene” Mateo 25: 29.
¿Cómo Podemos usar la Ley de la Atracción?
Muchas personas usan la Ley de la Atracción de manera inconsciente, casi como un hábito positivo que han cultivado durante toda su vida. Pues no sólo muchos la practican y creen en ella, sino que ademas la usan todos los días para atraer la clase de vida que quieren y sacar de sus vidas lo que no quieren. De hecho, utilizar la Ley de la Atracción es una parte tan importante y automática como coger el teléfono, hablar con los clientes, realizar programas de capacitación o crear productos.
En realidad, es más importante que todo eso. Yo creo que todo empieza en mi mente y luego la visión es lo que impulsa las acciones y decisiones que tomo, atrayendo las oportunidades y las situaciones a mi vida que me permiten cumplir con mi visión. La gente entonces se pregunta exactamente cómo usar los principios de la Ley de la Atracción para atraer las cosas que quieren en su vida,  y la respuesta es practicar un proceso simple de 5 pasos que siempre ha funcionado en mi vida. Y hoy, voy a compartir éstos principios contigo:
Primer Paso: Lo primero que hago es elegir un lugar donde pueda estar tranquilo. Tengo un espacio de meditación en mi casa o en la oficina, pero también he hecho esto en mi automóvil, en el estacionamiento, en el parque, incluso en el lobby de las empresas. Lo importante es sentarse en algún sitio y conseguir tranquilidad. No trate de pensar en nada. No trate de tener pensamientos correctos, en lo que quiere y que no tiene, o en lo que le preocupa. El punto aquí es sólo aquietar su mente durante unos instantes. Haga esto contando solo cinco respiraciones profundas y concéntrese en oír su corazón. Una vez que esté tranquilo, entonces va al siguiente paso:
Segundo Paso: Cambie su enfoque y piense en Dios. Si prefiere pensar en otra cosa más grande que usted, hágalo. Puedes pensar en la energía del Universo, en El Espíritu Santo, la Ley de la Atracción o la Energía que impulsa las olas en el océano. Basta con pensar en un poder superior a usted mismo. Concéntrese en su poder y piense en todos sus atributos. Ore con todo su corazón pidiéndole a Dios con sencilléz y claridad. Una vez que usted se concentra en esto durante unos minutos, entonces va al siguiente paso:
Tercer Paso: Piense en lo que quiere lograr. Visualice lo que desea. La clave aquí es pensar hacia lo que se siente atraído. Sea consciente de cómo se siente, cómo se sienten esas cosas que usted desea y lo que significa realmente vivir y convertirse en su deseo. Experimente sentimiento y emoción en este momento crucial. Si es capaz (y se puede con un poco de práctica) de creer realmente que ha logrado su objetivo, entonces usted lo ha logrado aquí, en este momento. Después de un tiempo, esto será un paso muy divertido y usted querrá hacer este ejercicio una y otra vez ¡porque se siente muy bien!, entonces va al siguiente paso:
Cuarto Paso: Dé gracias a Dios, al Universo o a cualquier poder en el que haya pensado para llevar este don a su vida. Este es un paso muy importante y aprender a vivir en gratitud cambiará su vida. He encontrado que este último paso ha sido el más importante para ayudarme a mantener la sensación de “estar” en un nuevo nivel de rendimiento que es lo que mas estoy buscando. Y es éste sentimiento de Gratitud actúa como un imán atrayendo las circunstancias y oportunidades a mi vida. Entonces va al siguiente paso:
Quinto Paso: Recibir. Empieza a sentirte bien. Siéntete tal cual como te sentirás cuando llegue lo que has visualizado. Siéntelo ahora. Y en este proceso es importante sentirse bien, ser feliz, porque cuando te sientes bien te estás poniendo en la frecuencia y vibrando con aquello que quieres.
Es un Universo de sentimientos. Si sólo crees en algo intelectualmente, pero tus sentimientos no se corresponden con ello, puede que no tengas poder suficiente para manifestar lo que quieres en tu vida. Has de sentirlo. Pide una vez, cree que ya lo has recibido y lo único que tienes que hacer es sentirte bien. Cuando te sientes bien, estás en la frecuencia de recibir. Estás en la frecuencia de que te lleguen todas las cosas buenas y de recibir lo que has pedido. Sitúate en la frecuencia de sentirte bien y recibirás.
Si estas buscando una forma de crear la vida que sabes que eres capaz de lograr, entonces te recomiendo probar estos “cinco pasos para atraer lo que deseas”. Sé, por experiencia personal que funcionan y sé que te va a funcionar también a ti, y a quien los practique habitualmente.
Conclusión
La lección más importante que debemos aprender es que las acciones y sucesos externos son sólo la manifestación física de las acciones y sucesos internos. Las imágenes mentales que consistentemente mantenemos en nuestro subconsciente, buscarán siempre manifestarse en nuestro mundo exterior. El pesimista vive en un mundo negativo y deprimente, mientras que el optimista ha elegido vivir en un mundo positivo y lleno de oportunidades. Lo más curioso de todo es que se trata del mismo mundo. Las diferencias que ellos observan son sólo el resultado de sus pensamientos dominantes.
“Jesús, les dijo a sus discípulos: “De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, le dirías a esta montaña: quítate y échate en el mar, y sería hecho. Todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. Mateo 21:21-22