CLAVES PARA TENER UNA RELACIÓN DE PAREJA EQUILIBRADA

Es muy importante para la vida del ser humano equilibrar desde su interior la relación que comparte con los demás, especialmente si comparte su vida con otra persona como pareja desde hace algún tiempo y desea, por consiguiente ser feliz y vivir en armonía. El tema de la convivencia entre las parejas es bastante complejo, difícil y un tanto complicado de abordar debido a que los puntos de vista y las opiniones son diversas. Sin embargo, debemos comprender que la relación de pareja debe ser una experiencia humana de crecimiento y evolución. Pregunta: ¿A quién le gustaría mejorar su relación de pareja? ¿A quién le gustaría saber qué parte de si mismo debe aportar para mejorar esa relación?  A lo largo de mi trabajo y experiencia personal he encontrado que muchas parejas viven una relación bastante caótica, destructiva y tóxica que merece la pena reflexionar sobre ello.

Veamos las siguientes cuatro claves que te ayudarán a tener una relación de pareja más equilibrada.

1. Somos Seres Completos

Siempre hemos escuchado a la gente decir con mucha frecuencia y un sentido muy romántico “quiero encontrar mi media naranja”. Lo que supone que algún día en el transcurso de nuestras vidas ocurrirá algo fantástico donde voy a encontrar a “esa persona especial” que será como mi otra mitad y seguramente seré feliz. Esta tradición socio cultural todos de alguna manera lo hemos creído como una verdad absoluta. Entonces esto significa que hemos creído en un paradigma donde estamos convencidos que estamos incompletos. Hemos estado convencidos que la felicidad de una persona depende de otra persona.

Recordemos los cuentos de hadas cuando éramos niños: érase una princesa solitaria, triste que deambulaba por el bosque….hasta que de repente encontraba un príncipe azul, apuesto, que la protegía de todo peligro…se la llevaba para su castillo, comían perdices y eran felices por el resto de sus vidas.

El mensaje de estas historias pertenece al inconsciente colectivo. Lo hemos creído, incluso lo proyectamos con los demás y lo hemos convertido en uno de nuestros objetivos vitales para nuestra propia vida. Es decir, hemos asumido el rol de la codependencia como algo natural y no lo es. Creemos que para ser felices tenemos la “necesidad” de encontrar a otra persona, la cual me traerá la tan anhelada felicidad. Por lo tanto, si creo que otra persona es quien me da la felicidad, significa que inconscientemente estoy cediendo mi propio poder a esa persona y paso a ser un co-dependiente emocional.

Cada ser humano sobre esta tierra es inmensamente valioso, tiene poder y es potencialmente creativo e inabarcable. Somos valiosos, nos falta reconocer quienes somos realmente. Estamos desconectados de nuestra propia esencia de ser humanos espirituales. O sea, somos seres completos, naranjas completas. Debemos desmitificar la mentira de “necesito mi media naranja”. Eso no es cierto. Si creemos de verdad que somos seres completos, encontraremos otro ser completo y caminaremos juntos las sendas de la vida para crecer, evolucionar y ser conscientes de compartir mi felicidad entera con el otro.

Por eso es fundamental desarrollar nuestro Autoconocimiento: en la medida que me conozco a mi mismo, saber quién soy, saber lo que me gusta, lo que me apasiona, lo que me mueve, lo que me emociona y hace vibrar. Desde ahí conozco mis necesidades y yo mismo puedo cubrirlas. No espero a que alguien venga desde afuera y haga esa tarea por mí. De igual manera es importante desarrollar nuestra Autoestima: amarnos, valorarnos y respetarnos a nosotros mismos, lo cual, una vez lo tengamos en nosotros, lo podremos compartir con otro. El pilar básico de la Autoestima es la aceptación de ti mismo y de ti misma, de cómo eres y de cómo te gustan las cosas.

2. La Ley del Espejo

Vemos en los demás lo que somos por dentro. Heckhart Tolle en su libro El Poder del Ahora dice: “El propósito de una relación de pareja no es hacerte feliz, sino de hacerte consciente”. Es decir, que el propósito de la relación de pareja es sanarnos. Recordemos que somos conscientes de nuestra propia realidad solo un 5% y nuestro inconsciente es el 95% de esa realidad. Por lo tanto, somos una incógnita para nosotros mismos, no nos conocemos completamente. Y en la medida que conozco mi propio inconsciente se amplía mi conciencia y me conozco realmente quien soy.

La Ventana de Johari es una herramienta muy útil para el análisis de uno mismo, y la gran ventaja es que se puede aplicar en cualquier área de la vida (con la familia, amigos, en el trabajo, compañeros de clase, etc.) Se trata de un sencillo modelo creado por los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham​ que ayuda a comprender la forma en que procesamos la información y cómo varía la percepción que tenemos de nosotros mismos y de los demás.

Entonces cuando nos enamoramos, le estamos dando la oportunidad a la otra persona a que me muestre quién soy, cuánto poder y magia tengo, cuáles son mis sombras ocultas, es decir, que me proyecto en la otra persona tal y como soy, me veo reflejado afuera por medio de esa persona. El objetivo de esta ley del espejo es de verme reflejado en el otro para crecer, trascender y evolucionar como ser humano. Si no crezco emocionalmente, mi vida será un caos y creeré que soy una víctima de la otra persona. Los demás son culpables de mi desgracia. El universo siempre nos pondrá por delante la persona de la cual necesito aprender una lección que aún no he aprendido, para evolucionar.

3. El Principio del Amor Verdadero

A la primera persona que debemos amar, respetar y valorar es a nosotros mismos. La calidad de amor que tu das a otra persona es directamente proporcional a que tú te das a ti mismo o misma. Las personas buscan afuera que las amen, las atiendan, las cuiden, las protejan y las consientan, y posiblemente lo consiguen por un tiempo determinado, pero después eso se les acaba, por la simple razón de que dichas personas no sienten desde su interior amor verdadero por íi mismas.

La cultura social nos ha enseñado que para ser felices debemos conseguir y luchar por tener una carrera profesional, una casa, un auto y una pareja. Así lo dicta el mundo, pero en realidad es una fantasía, es una ilusión desmarcada de tu propia realidad. Hoy es necesario entrar en la nueva etapa de evolución del ser humano. Primero debemos ser, para hacer y luego tener. Ser significa conocerse así mismo, saber quién soy. Hacer es evolucionar nuestro sistema de pensamiento, expandir nuestra mente al crecimiento espiritual (no religioso) donde entendamos que somos luz, energía y poder. Tener significa que soy libre para disfrutar las cosas que me da la vida pero sin apegos, porque apegarse a las cosas de este mundo es miedo y el miedo es la negación del amor.

4. Fluir es Dejar de Sufrir

Los seres humanos a lo largo de la vida vivimos experiencias de todo tipo, agradables, poco agradables, nada agradables, malas, conflictivas, difíciles, duras, complejas, caos, traición, pérdida, ganancia, vibrantes, positivas, negativas, etc. que en su conjunto forman ese gran bagaje de circunstancias, que dependiendo cómo lo gestionemos, nuestra vida podría evolucionar o involucionar. Crecer o no crecer.

Cuando pienso y creo que mis expectativas de la vida son las únicas verdaderas y válidas, entonces sufro, porque me resisto a aceptar otras realidades en las demás personas. Cuando me resisto a aceptar, entonces juzgo el mundo y me siento víctima porque creo que los demás tienen la culpa de mi infelicidad.

Recordemos que el sistema del pensamiento del ego está basado en el miedo, en el control y la codependencia. El ego quiere el control de todo: el dinero, el tipo de trabajo, planificarlo todo, la relación de pareja, la relación con los hijos, con los amigos, etc. El ego quiere parecerse a ese sistema de creencias socioculturales pre-establecidas en el cual todos debemos ser homogéneos en una sola manera de vivir y de pensar.

Por lo tanto fluir significa entender que somos seres en evolución, que debemos comprender nuestro papel en el universo como seres espirituales, trascendentes, de luz y energía. Fluimos cuando nos aceptamos como individuos en pleno proceso de crecimiento. Fluimos cuando desarrollamos nuestra autoestima y dejamos de juzgar a los demás. Fluimos cuando entendemos que cada uno de nosotros tiene un propósito en esta vida y que la clave es descubrirlo para alinearse con ese propósito porque es el sentido de nuestra vida y de esa manera seremos más útiles a los demás, seremos una mejor versión de nosotros mismos y disfrutaremos mejor la vida.

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