¿CÓMO LIDIAR CON PERSONAS DIFICILES?

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Al levantarnos en la mañana y prepararnos para la jornada del día, no sabemos con certeza qué experiencias vamos a vivir durante ese día. Inocentemente creemos que es un día más, que lo planeado saldrá como esperamos y que todo transcurrirá en armoniosa paz.
Imaginemos por un instante un mundo perfecto: cada persona con la que compartimos e interactuamos es agradable, generosa, bondadosa, agradecida y considerada. En un mundo perfecto establecemos relaciones cordiales y armoniosas que nos aportan experiencias positivas.
Pero la realidad es otra. No vivimos en un mundo perfecto. Nuestro mundo, es decir, nuestra sociedad, está llena de desarmonía, injusticia, errores, egoísmo, competencia y dificultades.
Por lo tanto nos vemos, cada día, obligados a lidiar con actitudes desagradables y negativas de personas que nos roban la tranquilidad.
Es cierto que cada persona tiene su propia perspectiva de la vida. Sin embargo, hay personas que se la pasan quejándose en todas partes, hablando mal de otros, otras expresando su inconformidad, su hastío y descargando rabia y culpa sobre los demás.
He aquí algunas recomendaciones que te ayudarán a mantener el equilibrio emocional:

• Sé consciente que no podemos agradar a todos

No necesariamente porque nos consideramos buena gente, las demás personas nos valoran y nos van a tratar bien. Pensamos que si sembramos buenas semillas de respeto y comprensión, eso mismo recibiremos. En muchas ocasiones no es así. La razón es simple, cada cual nos ve diferente y eso no nos corresponde juzgar de nadie. En esta situación tu inteligencia emocional estará a prueba.
Las personas inteligentes emocionalmente saben que los conflictos y los desacuerdos son el resultado de las diferencias en el sistema de valores y la forma de pensar. En realidad no se trata de algo negativo, tan solo es una constatación de que cada quien es único y no siempre es posible encontrar a personas que compartan nuestra visión de la vida. Cuando te encuentres con personas difíciles, no intentes agradarles, asume que existen diferencias y limítate a buscar los puntos en común y evitar los desencuentros. Mantente sobrio, objetivo y calmado. Escucha más, habla menos.
• Ignora lo que no te gusta y céntrate en lo positivo
A veces, ignorar implica responder con inteligencia. Es cierto que no siempre es sencillo ignorar las críticas o el resentimiento gratuito con buena cara, pero se trata de una habilidad esencial si quieres mantener tu equilibrio emocional. Siempre habrá personas que intenten descargar sobre ti su mal humor. No puedes evitarlo, pero si puedes decidir cómo reaccionar ante ello.
Por eso, si quieres actuar con inteligencia, simplemente aprende a ignorar las cosas que no te gustan. Asume que la persona que tienes delante no es perfecta y céntrate en sus características positivas, en los puntos que tienen en común y que conducen al diálogo. Para lograrlo, suele ser de ayuda recordar que tampoco nosotros somos perfectos y, aún así, muchas personas nos toleran.
 
• Responde de manera civilizada
Sean cuales sean tus sentimientos hacia alguien, es conveniente que no te dejes llevar por tus impulsos sino que intentes reflexionar y encontrar la mejor solución. De hecho, si respondes con rudeza es probable que recibas lo mismo, cerrando así el canal de comunicación y generando una situación de malestar que se podía haber evitado.
En una discusión subir el tono de la voz, indica desafiar a la otra persona. Mantén la calma y no hables solo por hablar. Expresa tus razones con argumentos sólidos y objetivos.
Ante un ataque, no significa que no puedas defenderte, pero hazlo con inteligencia y sin alterar tu equilibrio emocional porque si te pones al nivel de la otra persona, la situación empeorará rápidamente y ninguno saldrá beneficiado. Es difícil poner buena cara al mal tiempo, pero la diplomacia y la serenidad siempre son la mejor opción.
• Revisa tus expectativas sobre los demás
Solemos ir por la vida cargando expectativas poco realistas sobre los demás. Por eso, en muchas ocasiones no reaccionamos ante la situación sino que nos frustramos o enfadamos porque una persona no ha satisfecho nuestras expectativas. Las personas no van a cambiar su forma de ser solo para adecuarse a nuestras expectativas, por lo que es conveniente que de vez en cuando nos preguntemos si no estaremos esperando demasiado.
Si cada vez que te encuentras con una persona, esta se comporta de cierta forma, lo más inteligente es adecuar nuestras expectativas, para que su conducta no nos vuelva a tomar por sorpresa y, sobre todo, no desate una reacción emocional negativa. No dejes que el comportamiento desagradable de alguien te arruine el día, solo porque no estabas preparado para enfrentarlo.
• Enfócate sólo en ti
A veces, por mucho que lo intentemos, hay personas tan difíciles y desagradables que terminan haciendo que perdamos la paciencia. En ese caso, respira profundamente y, en vez de seguir “atizando el fuego”, vuelca tus recursos en tu interior. Recuerda que cuando algo nos molesta o irrita de alguien es porque esa característica tiene una resonancia en tu interior, puede ser un “yo repudiado” o algo que tú debes cambiar de ti mismo.
La persona que te molesta no ha creado ese botón, ese “foco delirante”, hemos sido nosotros mismos, debido a la falta de tolerancia. Por eso, de vez en cuando conviene preguntarse si no seremos demasiado intransigentes. ¿Por qué un comportamiento nos molesta tanto? Identificar las causas de ese enfado podría ayudarte a responder con mayor equilibrio la próxima vez. Para ampliar este punto te invito a leer en esta página el artículo “Los demás son mi espejo”.
• Aléjate de personas difíciles y conflictivas
Busca siempre la paz y la armonía en tus relaciones. No pierdas el tiempo el querer cambiar personas de tu entorno que son difíciles y desagradables. Ellas tendrán que resolver sus propios conflictos. Tu única responsabilidad eres “tú”.
Las personas difíciles y conflictivas están llenas de resentimiento y energía negativa. Aléjate con prudencia. Huye de aquellas personas que van por la vida tirando “bolsas de basura” por todas partes.