¿CÓMO SANAR LA RELACIÓN CON LA MADRE?

¿CÓMO SANAR LA RELACIÓN CON LA MADRE?

El primer vínculo que todo ser humano experimenta es con su propia madre. Y esto prácticamente lo podemos observar desde el mismo momento de la concepción, el desarrollo del embarazo, el nacimiento y los primeros años de vida del hijo. Es a través de ella y el padre por quien venimos a este mundo a tener una experiencia humana en un cuerpo físico.

Este vínculo es enorme. Nos alimentamos de ella, recibimos las emociones que ella experimentó durante el embarazo, positivas y negativas. Por lo tanto, esta simbiosis nos lleva a reconocer que nuestra madre es el primer espejo por medio del cual nos reconocemos como seres humanos y empezamos a ver el mundo y a conocerlo. Ella marca el inicio del desarrollo de nuestro carácter y personalidad.

El aprendizaje emocional y los programas inconscientes, positivos y negativos, se graban en los primeros años de vida del niño. Y dependiendo de lo que ha pasado en esa relación madre-hijo, como adulto voy a tener una emocionalidad sana o no.

La importancia de una relación sana Madre-hijo-hija

Así como el padre tiene el rol de protector y proveedor, la madre tiene el rol de alimentar y brindar afecto. El niño o niña interna se forma en los valores, los amores, los desamores, dolores, alegrías que tiene la madre. Es importante sanar la relación con la madre porque uno como alma quiere recibir el amor absoluto e incondicional. Cuando no hemos recibido ese amor incondicional, se forma una herida (una mamá muy exigente, alguien que la abandonó a ella misma por complacer al mundo, una mamá ausente, una mamá depresiva o melancólica, alguien con una vida demasiado intensa y poca atención al bebé, una mamá superprotectora, una mamá sin la capacidad de hacerse cargo).

Para una mujer la relación con la madre es la referencia de su feminidad, ¿cómo es como madre?, ¿cómo vive la relación afectiva? Por aceptarla o rechazarla define o influencia mucho en cómo vivir el amor, cómo ser mamá, cómo ser mujer. Para el hombre es el punto de referencia de la mujer que admira o que rechaza. El acepta el modelo de mujer, o no. El varón tiene que sanar esta relación porque si no la sana se convertirá en el hijo de su mujer. O la elige por oposición o la elige porque se parece a su mamá.

¿Por qué sanar? porque si a esa niña herida no la sanas, no vas a ser tú mismo o tú misma, y en tu inconsciente se anclará un sentimiento de enojo, rencor y odio hacia tu madre. Hay que buscar cuáles son esos dolores y heridas que quedaron guardados o lo que todavía le sigo reclamando a mamá. O todavía estoy esperando recibir aceptación, abrazos, respeto y amor.
Si en los ancestros nadie ha sanado las heridas con la madre, uno viene con la acumulación de todas esas heridas no sanadas para no dar lo mismo a los que vienen sino dar algo más sano. Cuando uno de todos sana esa circunstancia rompe el círculo generacional y deja de repetirse la historia.

Una relación difícil

Muchas veces hacemos lo contrario a lo que hizo nuestra mamá, y no necesariamente es lo mejor, quizás lo que hizo mamá fue muy bueno. No repitamos lo que nos dolió, es más positivo mejorar lo bueno. Es bueno separar la acción del actor, porque el actor es un alma como yo que puede estar en otro nivel de evolución. No es la persona la dañina, es la acción, una cosa es mamá y otra cosa son los actos de mamá. Sepamos que personas heridas, hieren personas. Una mamá que lástima, hiere a sus hijos e hijas, es rígida e intolerante, es porque ella lleva dentro de sí una niña herida que sufrió eso mismo y lo transmite a su generación porque no conoce otro patrón de comportamiento.

Es por eso, que debemos primero comprender a nuestra madre, aceptarla y luego perdonarla.
Es muy importante sanar la relación con la madre porque de ello depende nuestra relación con el resto de las demás personas a mí alrededor. Al aceptarla a ella, me acepto a mí, si la rechazo a ella, me rechazo a mí mismo.

No hace falta que la madre esté viva para sanar este vínculo. Lo puedo hacer recordando y hablando audiblemente o simbólicamente desde nuestro interior con la madre, y es como hacerlo si estuviera viva porque el perdón es interno y no hace falta hacerlo con palabras. Es cuestión de hacer consciencia. Es mirar a mamá como una niña que también tiene sus heridas que las trajo por herencia transgeneracional.

La madre no es perfecta, pero ha sido perfecta para tu crecimiento, hemos aprendido mucho de ella y también hemos tenido que desaprender. Sabemos de dónde vienen sus heridas y debemos trabajar para no hacerlas nuestras. En el momento en que entendemos a la madre, nos liberamos porque aceptamos primero y luego perdonamos.

Si la mamá maltrató, abandonó, no valoró, golpeó, lo que sea que haya hecho, es desde la niña herida que lo hizo. Es muy bueno trabajarlo para poder entenderla, y perdonarla. Si yo entiendo puedo aceptar, y si acepto puedo perdonar… y ser libre, puedo vivir en paz.

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