CRITICAR NO TE HACE MEJOR PERSONA

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“Quien dedica tiempo a mejorarse a sí mismo, no tiene tiempo para criticar a los demás”. Madre Teresa de Calcuta.
Criticar es expresar opiniones o juicios negativos y contrarios sobre una persona o una cosa. Criticamos a las demás personas porque en nuestro interior albergamos culpa, amargura y rechazo hacia nosotros mismos y esto lo vemos reflejado en el otro.
Criticar se ha convertido en un deporte nacional. Lo hacemos para demostrar a otros que tenemos cierto cotrol sobre una situación o que nuestros comentarios son válidos e importantes. Pero en la realidad esto no es verdad. Criticamos por miedo. Es una forma muy sutil de violencia, enfado y rencor.
Yo critico, tú criticas, nosotros criticamos. Criticar se puede conjugar de diferentes maneras porque nadie escapa a esa tendencia que tan profundo ha calado en nuestra sociedad. De hecho, a veces ni siquiera conversamos, criticamos. En vez de aportar nuestras ideas, nos limitamos a criticar a los demás. El problema es que la crítica termina intoxicándonos, nos ahoga intelectualmente y provoca una enorme pobreza emocional.

La Crítica Es Destructiva Cuando….

• Se dirige a la persona, no a su comportamiento.
• Genera sentimientos de culpa.
• No permite crecer ni aprender.
• Se basa en la “forma correcta” de hacer las cosas. Según mi opinión personal.
• Se enfoca en menospreciar al otro.
• Es cínica y destructiva.
• No contempla una ayuda hacia el otro.

¿Qué Esconde Realmente La Crítica?

En el fondo, criticamos para defender y alimentar nuestro ego. La crítica no proviene simplemente de un desacuerdo con determinados comportamiento, ideas o actitudes sino del deseo, a menudo inconsciente, de devaluar al otro, porque así aumentamos nuestro valor o creemos que lo tenemos.
Cuando criticamos asumimos una postura de superioridad, así que la crítica se convierte en una manera para inflar nuestro ego, aunque sea de forma artificial. La crítica siempre implica un mensaje tácito: somos mejores. Desde esta perspectiva, la crítica no es más que una falta de confianza en nosotros mismos, es la expresión de la necesidad de reafirmar nuestro ego, aunque ello implique descalificar a los demás.
De hecho, muchas de las personas excesivamente críticas a menudo también han sido muy criticadas en su infancia, por lo que han asumido la crítica como un patrón relacional. Como su autoestima ha sido muy dañada a golpe de críticas destructivas, tienen una profunda necesidad de alimentar su ego. Lo curioso es que aunque criticamos para inflar nuestro ego, intentando que esa otra persona quede peor que nosotros, en realidad lo que estamos emitiendo es una imagen de inseguridad, soberbia y rigidez mental. Por lo tanto, criticar no te hace mejor.
No podemos olvidar que la crítica siempre implica un juicio de valor. Hemos hecho un análisis y hemos llegado a la conclusión de que ese comportamiento o actitud no es aceptable, no se enmarca en nuestros patrones mentales ni encuadra en nuestro sistema de valores. Cuando comenzamos a criticar, en nuestro interior se activa un patrón de agresión y desvalorización. Lo que olvidamos en esta ecuación es que, si realmente fuéramos mejores, no estaríamos criticando sino intentando ayudar. Porque lo cierto es que con la crítica destructiva no crece nadie, ni quien critica ni quien es criticado. Criticamos porque creemos que estamos separados de los demás. No reconocemos la unidad en Dios con las demás personas.

¿Razones Para Dejar De Criticar?

Dejar de criticar es difícil. Lo hemos hecho durante tantos años, así que prácticamente se ha automatizado en nuestro inconsciente. Sin embargo, podemos lograr dejar la crítica a un lado si reconocemos que toda persona tiene sus propios valores, sueños, deseos, anhelos y planes para lograr sus metas en la vida. Además, el hecho de que las personas a nuestro alrededor critiquen constantemente tampoco nos ayuda. Es como dejar de fumar en un entorno de fumadores. Sin embargo, puedes comenzar paso a paso haciendo lo siguiente:
1. El mundo Es Como Es: Y punto. Recuerda un refrán budista: “es más fácil ponerte unas pantuflas que alfombrar el mundo”. Si algo no te gusta, criticándolo no lo cambiarás, lo que cambia el mundo son las acciones, no las palabras. Los demás no cambian porque tú los criticas, pero con tu ejemplo les puedes ayudar. La gente es como es…no como tú quisieras que fueran.
2. No Tengas Expectativas Rígidas: Tener expectativas rígidas e irreales sobre el mundo hace que nos decepcionemos, por lo que seremos más propensos a criticar. Aprende a vivir menos dentro de tu mente y más en la realidad. Deja que todo en tu vida fluya con tranquilidad, no intentes forzar nada. Recuerda que en el universo nada es casualidad. Todo sucede por la voluntad del Creador.
3. Sé Empático Con Todos: Antes de criticar, ponte en el lugar de la otra persona. Quizás no compartas sus comportamientos ni actitudes pero al menos los entenderás. Recuerda que criticar es fácil, caminar con los zapatos de otro es más complicado. Cada persona tiene un objetivo en la vida, todos queremos alcanzar la felicidad, y, en ese andar todos somos uno en la medida que entiendas que los dolores, sufrimientos, alegrías y triunfos son compartidos unos con otros.
4. Respeta La Diferencia: No todos tenemos el mismo sistema de pensamiento. Cada persona tiene su propio punto de vista de la realidad, aunque ésta sea errática o contraria a lo que la mayoría aprueban como verdadera. Respetar al otro es no juzgarlo por lo que es y cómo piensa.
“No le prestes atención a las cosas que hacen o dejan de hacer los demás, préstale atención a lo que tú haces o dejas de hacer”.

Lo Positivo Cuando Dejas De Criticar

Las personas más infelices del mundo son las que critican constantemente, las que viven volcadas hacia el exterior para convertirse en jueces, porque mirar dentro de sí las aterra. Por eso, dejar de criticar es un gran paso en el camino del crecimiento personal. ¿Qué ganarás con este cambio?
• Paz Auténtica: Cuando dejas de criticar, comienzas a sentirte más tranquilo porque de repente dejas de mirar el mundo como si fueras un juez y comienzas a disfrutar realmente de las cosas bonitas que te suceden. Tus capacidades y habilidades son tu mejor respuesta para avanzar en tu crecimiento.
• Conoces Quién Eres: Si en vez de criticar te preguntas qué hubieses hecho tú en una situación similar y respondes sinceramente, descubrirás facetas de ti que probablemente ni siquiera sabías que existían. Son facetas que normalmente negamos peroque nos demuestran que no somos tan perfectos como pensábamos. Aprenderás el hábito de “pienso y luego hablo”, no al contrario.
• Estarás Más Seguro: Curiosamente, cuando dejas de criticar, te deshaces del influjo que las críticas de los demás ejercen sobre ti. Cuando liberas a los demás de tu aprobación, te liberas a ti mismo. Por eso, te sentirás más seguro, confiarás más en tus capacidades y te dejarás influir menos por las opiniones de los demás. Conocerás a los demás por sus actos y no por  sus palabras.
• Crecimiento Emocional: Tener el hábito de criticar no te deja madurar emocionalmente, porque te hará un ser insensible, temeroso y desconfiado. Por el contrario cuando dejas de criticar, adquieres conductas y hábitos inteligentes. Tu sistema de pensamiento es más edificante, lo cual se verá reflejado en tu comportamiento más sabio con los demás.
“Usualmente el que se la pasa criticando sabe cómo vivir la vida de las demás personas, menos la suya propia”.