EL ALZHEIMER: Desconexión de la realidad

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Enfermedad neurodegenerativa que lentamente va afectando a distintas áreas del cerebro que van atrofiándose. Se caracteriza básicamente por una pérdida de la memoria inmediata o a corto plazo con la presencia de un deterioro cognitivo y trastornos conductuales.
El Alzheimer comienza lentamente. Primero afecta las partes del cerebro que controlan el pensamiento, la memoria y el lenguaje. Las personas con el mal pueden tener dificultades para recordar cosas que ocurrieron en forma reciente o los nombres de personas que conocen. Un problema relacionado, el deterioro cognitivo leve, causa más problemas de memoria que los normales en personas de la misma edad. Muchos, pero no toda la gente con deterioro cognitivo leve, desarrollarán Alzheimer.
Con el tiempo, los síntomas del Alzheimer empeoran. Las personas pueden no reconocer a sus familiares. Pueden tener dificultades para hablar, leer o escribir. Pueden olvidar cómo cepillarse los dientes o peinarse el cabello. Más adelante, pueden volverse ansiosos o agresivos o deambular lejos de su casa. Finalmente, necesitan cuidados totales. Esto puede ser muy estresante para los familiares que deben encargarse de sus cuidados.
El Alzheimer suele comenzar después de los 60 años. El riesgo aumenta a medida que la persona envejece. El riesgo es mayor si hay personas en la familia que tuvieron la enfermedad.
¿Qué es?
El Alzheimer es una alteración neurodegenerativa primaria que suele aparecer a partir de los 65 años, aunque también puede presentarse entre gente más joven. Cuando una persona padece la enfermedad de Alzheimer, experimenta cambios microscópicos en el tejido de ciertas partes de su cerebro y una pérdida, progresiva, pero constante, de una sustancia química, vital para el funcionamiento cerebral, llamada acetilcolina. Esta sustancia permite que las células nerviosas se comuniquen entre ellas y está implicada en actividades mentales vinculadas al aprendizaje, memoria y pensamiento.
El Alzheimer se produce debido a la reducción de la producción cerebral de acetilcolina (un neurotransmisor), lo que provoca a un deterioro en el rendimiento de los circuitos colinérgicos del sistema cerebral. La Acetilcolina, por lo que respecta a sus efectos más importantes, destaca la contracción muscular, el movimiento, procesos digestivos y neuroendocrinos, y la activación de procesos cognitivos como la atención y la excitación. Es difícil determinar quién va a desarrollar la enfermedad de Alzheimer, puesto que se trata de una alteración compleja, de causa desconocida, en la que, al parecer, intervienen múltiples factores. Estos son algunos de los elementos que pueden aumentar las probabilidades de padecer esta patología:
• Edad: suele afectar a los mayores de 60-65 años, pero también se han dado casos entre menores de 40. La edad media de diagnóstico se sitúa en los 80, puesto que se considera que el mal de Alzheimer es una enfermedad favorecida por la edad.
• Sexo: las mujeres lo padecen con más frecuencia, probablemente, porque viven más tiempo.
• Razas: afecta por igual a todas las razas.
• Herencia familiar: la enfermedad de Alzheimer familiar, una variante de la patología que se transmite genéticamente, supone el 1 por ciento de todos los casos. No obstante, se estima que un 40 por ciento de los pacientes con Alzheimer presenta antecedentes familiares.
• Factor genético: varias mutaciones en el gen de la proteína precursora de amiloide (APP), o en el de las presenilinas 1 y 2. También podría asociarse con mutaciones en el gen de la apolipoproteína E (ApoE). Esta proteína está implicada en el transporte y eliminación del colesterol. Según las investigaciones, la nicastrina activaría la producción del amiloide beta.
• Factores medioambientales: El tabaco se ha mostrado como un claro factor de riesgo de la patología, al igual que las dietas grasas. Por otra parte, pertenecer a una familia numerosa también parece influir en el riesgo de Alzheimer.
Sentido Biológico y Conflicto
La persona se siente desconectada de la realidad. Huye de todas aquellas memorias que podrían ser perjudiciales para ella y que podrían incluso matarla. Inconscientemente borra todo aquello que podría generar más conflictos en su biología. No quiere volver a equivocarse y sufrir las consecuencias. El cuerpo y el cerebro, reaccionan protegiendo a la persona de unos recuerdos innecesarios y peligrosos, provocando una vuelta a la inocencia. ¿Cuántas veces hemos pensado: “Ojalá pudiera olvidar o borrar todo lo sucedido”? Las personas que se niegan a afrontar su vida o su realidad, sin entrar en juicios de si tienen o no razones  de peso para hacerlo, vuelven a un estado de inocencia, de no preocupación, de olvido, eliminando las cargas psico-bioemocionales de su sistema.
Conflicto de separación brutal: Múltiples conflictos repetitivos no resueltos, vividos en todas las situaciones: dinero, pareja, trabajo, hogar, familia,  que provocan múltiples cicatrices hasta un nivel que fue insoportable. Conflicto de no poder comprender las cosas. Si no comprendo algo, no puedo aplicarle una solución.
Conflicto de falta de reconocimiento: “No puedo reconocer a los demás porqué yo misma no fui reconocida”. Conflictos con recuerdos demasiado duros: asesinatos, suicidios, abusos, grandes pérdidas económicas o de personas.  Exigirse constantemente hacer algo que no se quiere hacer hasta que la única solución es olvidarse de las obligaciones. Conflictos de separación y agresión.Conflicto familiar: en el que yo «quiero que estén conmigo pero yo no quiero estar con ellos».
Para la prevención del alzheimer, debemos tener muy presente las pequeñas amnesias que puedan ir apareciendo con el tiempo y empezar a descodificar entonces desde la aplicación del Método de la Bioneuroemoción. Una vez los síntomas hayan aparecido en su fase final ya no hay vuelta atrás, entonces el trabajo debe realizarse sobre los acompañantes de esa persona para que puedan tener las herramientas necesarias y no refuercen el conflicto.
En Relación con las Emociones
Esta enfermedad es una forma de huir de la realidad presente. Con frecuencia la persona que la padece fue aquella persona que se ocupaba de todo. Poseía una memoria excelente, a la que a veces no daba buen uso. Tenía respuesta para todo. Podía recordar detalles inexistentes o poco importantes para los demás. Se jactaba de su buena memoria; estaba orgullosa de ella. Sin embargo, como se creía obligada hacia los demás, sentía que no le dedicaban suficiente atención, al menos no en la forma en que le hubiera gustado. Ahora, la enfermedad de Alzheimer le permite no tener ya responsabilidades y controlar a los demás, sobre todo a la persona que tiene el deber de cuidarla.
Esta enfermedad conlleva una degeneración de las células del cerebro que se traduce por una pérdida progresiva de las facultades intelectuales que llevan a un estado demencial: la locura. Esta enfermedad de los tiempos modernos, caracterizada principalmente por el deseo inconsciente de acabar con su vida, de acabar de una vez por todas, de dejar este mundo o de huir de mi realidad, se debe a la incapacidad crónica de aceptar, de enfrentarse o de enfrentarla con esta misma realidad, con las situaciones de la vida porque la persona siente miedo y le duele.
Entonces, se vuelve insensible a su entorno y a sus emociones interiores. “Se aletargo”, “Se abstrae” y así la vida le parece más fácil. El Alzheimer se refiere a esta forma de demencia. Esta manifestación conlleva principalmente la degradación de la memoria, la confusión mental y la incapacidad de expresarse con claridad, la violencia, ciertas formas de inconsciencia del entorno, incluso un comportamiento de inocencia próximo al del niño. La desesperación, la irritabilidad y el deseo de no vivir lleva a la pesona a replegarse sobre sí misma y a vivir “dentro de su propia burbuja”.
Se deja “morir poco a poco”. Esta enfermedad indica que la persona no tiene ganas de vivir, que huye de una situación que le da miedo, le irrita o le hiere. Es una situación grave a primera vista, de la cual puede quedarse inconsciente por mucho tiempo. Se ve como una persona “normal” y equilibrada pero se observa que se repliega sobre mí misma por desesperación, cólera o frustración, lo cual la hace insensible al mundo que la rodea. Se niega a sentir lo que sucede alrededor de ella y dentro de ella;  prefiere dejarse ir. ¡Puede tener mucha dificultad en soltar sus viejas ideas ya que es muy grande su cantidad almacenada en la memoria! Y como que su atención está mucho más centrada sobre el pasado que sobre el instante presente, la memoria a corto plazo se vuelve totalmente deficiente y se atrofia, sin aportar nada nuevo ni creativo.
Consecuencia: la memoria se desgasta con viejas cosas en vez de generar ideas nuevas y frescas. Desde el punto de vista médico, los factores emocionales y mentales así como sus correspondencias corporales (líquidos, sangre, tejido y huesos) están implicados en la manifestación de dicha enfermedad. Cuando la sangre está suprimida de ciertas áreas del cerebro, ocurre una especie de traumatismo mental. Son reacciones muy violentas al nivel cerebral. Es como si el flujo sanguíneo se retirase de dichas áreas.
Puede haber un miedo extremo de todas las facetas de la vejez o de que llegue la muerte, lo que conlleva un regreso inconsciente hacía un comportamiento infantil y la ocultación del presente, pasado y futuro para ignorarlos. El cuerpo, atacado por la degeneración de las células del cerebro (el hecho de borrar de su memoria consciente o de su sensibilidad), nos prepara inconscientemente para este período en que deberé “morir” algún día. Esto se traduce por un comportamiento infantil en el cual la persona se permite vivir y “realizar” todos sus fantasmas y todas sus fantasías. El amor y el apoyo son necesarios en tal experiencia. ¡Vivamos el momento presente y aceptemos soltar el pasado empezando a cuidarse de si mismo!