EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

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Es necesario saber y sobretodo entender que la humanidad vive con la conciencia dormida. La gente trabaja soñando y la mayoría de las veces sin expectativas concretas. La gente anda por la vida soñando, llena de ilusiones y fantasías erráticas, muchas personas viven y mueren soñando, su realidad fue falsa.
En el momento que entendemos esta situación del ser humano podemos llegar a la conclusión de que todo el mundo vive dormido y comprendemos la necesidad de despertar a conocer la verdad de nuestra existencia. Necesitamos el despertar de la conciencia.

La Fascinación

La causa del sueño profundo en que vive la humanidad es la fascinación. Es decir, la fascinación puede ser descrita como aquella sensación o estado en el que una persona está completamente asombrada, admirada e interesada por un fenómeno, otra persona o un detalle. La fascinación puede muchas veces confundirse o convertirse en un acto de obsesión si aquella admiración y atracción que uno siente hacia otro o hacia una cosa se vuelve constante e irracional. Las personas están fascinadas por todas las cosas de la vida.
Las personas se olvidan de sí mismas porque están fascinadas. El borracho en la cantina está fascinado por el alcohol, el local, el placer, los amigos y las mujeres. La mujer vanidosa está fascinada ante el espejo por el encanto de sí misma. El rico avaro está fascinado por el dinero y las propiedades. El obrero honrado está fascinado en la fábrica por el duro trabajo. El padre de la familia está fascinado en sus hijos. Todos los seres humanos están fascinados y sueñan profundamente. Es la única realidad que ellos conocen.
Lo primero que se necesita para despertar a la conciencia es saber que se está adormecido. Eso de comprender que está durmiendo es muy difícil, porque normalmente todas las personas están absolutamente convencidas de que están despiertas. Cuando un hombre comprende que está adormecido, inicia entonces el proceso del auto despertar.

Estamos diciendo algo que nadie acepta. Si a cualquier hombre intelectual se le dijera que está adormecido, podemos estar seguros que se ofenderá. Las personas están completamente convencidas de que están despiertas.

El Sueño de la Mente y el Ego

¿Cómo sé si ante una situación de mi vida, una idea, emoción o una intuición que yo tenga, estoy operando desde de la esencia de mi ser (el corazón), la mente o mi Ego?
Cuando en mi interior habla la mente o mi Ego (que es el yo físico, el yo mental y el yo emocional), lo hace en términos de sumar todo, es decir, tener, retener, acumular, miedo a perder, competir, controlar. Y esto sucede porque no hay confianza en la vida que tenemos. Por el contrario, cuando en mi interior habla la esencia de mi ser o el corazón, lo hace en términos de restar, es decir, desalojar, dejar, vaciar, desapegarse, compartir, fluir. Y esto sucede porque el corazón es coherente, conoce la verdad, no engaña, no conoce la preocupación y su meta es conectarnos con el maestro interior que todos tenemos y con Dios.

¿Qué es la Conciencia?

Es la manera como vemos e interpretamos el mundo, la vida, la muerte, a las demás personas, a mí mismo, lo que nos pasa, ¿qué cosmovisión tenemos de la realidad, las creencias y paradigmas?, etc. ¿Nos sentimos separados del mundo, somos desconfiados y pensamos que somos dueños de la verdad? O por el contrario, ¿nos sentimos unidos al mundo, que somos parte de él, tenemos confianza, no creemos en el miedo y veo al otro igual que a mí? Ahí está la diferencia de tener la conciencia dormida o despierta: estado de conciencia.
Durante el sueño, el Ego se escapa del cuerpo físico. Esta salida del Ego es necesaria para que el cuerno vital pueda reparar el cuerno físico. En los mundos internos el Ego anda soñando. Realmente podemos asegurar que el Ego se lleva sus sueños a los mundos internos.
En los mundos internos el Ego se ocupa de las mismas cosas que lo tienen fascinado en el físico. Por ejemplo: vemos al carpintero durante el sueño en su carpintería, al policía cuidando calles, al peluquero en la peluquería, al herrero en su herrería, al borracho en la taberna o cantina, a la prostituta en la casa de sus placeres, entregada a la lujuria, etc.
Viven todas esas personas en sus mundos internos como si estuvieran en el mundo físico. Creen que esa es la realidad y no hay otra.
Recordemos que las personas que solo usan la mente para ver el mundo, lo concebirán desde un sistema de pensamiento del “Apego” para demostrar que son “alguien” en esta vida y le dan el máximo valor por encima de otra cosa. Por lo tanto, su identidad se basa en “tener cosas”: un título profesional, negocios, dinero, una casa, un automóvil, etc, y consideran que si logran todas esas cosas y más, “la vida valió la pena”. A esto, muchos le llaman éxito.
El éxito, la abundancia y la prosperidad están en desapegarse y vivir emocionalmente en coherencia. Una persona no ES porque tiene “algo”. Una persona ES porque es una imagen y semejanza de Dios.
El Ego cree que esta es la única vida que tenemos, si no logramos nada en ella, perdimos la oportunidad de ser exitosos. Esto es ilusión. Es falso.
Ahora, la mente es importante porque por medio de ella pensamos, somos creativos, analizamos y nos relacionamos con el mundo a diario. Lo que necesitamos es desarrollar una comunicación efectiva, profunda y equilibrada entre la mente y nuestro corazón. Y la manera de lograrlo es cuestionando nuestras creencias, paradigmas, hábitos e interpretaciones de la vida. Es decir, despertar a la conciencia, desaprender o desprogramar los viejos programas inconscientes que nos han codificado a través de la cultura, la religión, la educación y la familia.
El Ego nos comunica con nuestra alma. No es que sea malo o que haya que eliminarlo. Lo que debemos hacer es educarlo y aprender a controlarlo.

¿Qué hacer para Despertar?

Quien despierta la conciencia ya no puede soñar aquí en este plano físico, ni tampoco en el mundo interno del ser, porque sus pensamientos y actos trascienden a la inteligencia emocional. Quien despierta la conciencia deja de soñar y ve su propia realidad y la de los demás. Quien despierta la conciencia no juzga a nadie, vive el perdón, no se queja, no siente culpabilidad ni rechazo y aprende que las demás personas son sus maestros.

Tres aspectos que nos ayudan a despertar a la conciencia son:
1. Escuchar tu Corazón. Pregúntale ¿Qué es lo que realmente quieres? ¿Qué sientes en determinada situación? ¿Qué me pasa frente a ésta circunstancia? ¿Me resuena, me agrada, me empatiza o no me agrada, me alejo, qué me sucede? Ahí está hablando el corazón. Es simple y directo. El corazón sabe exactamente la respuesta para cualquier decisión que debamos tomar: él está conectado al campo magnético de la tierra y sus vibraciones son coherentes.
2. Observar las Señales. En el proceso de despertar a la conciencia y el hábito de escuchar con frecuencia al corazón aparecerán señales (lo que otros llaman casualidades) en el mundo físico que coinciden con lo que necesitas saber o aprender. Dichas señales son una confirmación de que vas en la dirección correcta, es lo que llamamos sincronización.
3. Ser Coherente. Ser genuino con lo que piensas y crees, entonces actuar en consecuencia. Las personas que son coherentes consigo mismas tienen tranquilidad interior porque son honestas consigo mismas, es decir, son fieles a su pensamiento. Las personas coherentes tienen que hacer frente a contradicciones internas, ideas irracionales y pereza en su día a día, es decir, son tan humanas como el común de los mortales. Sin embargo, han desarrollado un sentido interior de honestidad muy profundo, un sentimiento que brilla con fuerza.
“No es posible despertar a la conciencia sin dolor. La gente es capaz de hacer cualquier cosa, por absurdo que parezca, para evitar enfrentarse a su propia alma”. Carl G. Jung
“Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad”. Carl G. Jung