EL DOLOR DE CUELLO Y LA INFLEXIBILIDAD

El cuello es una parte del cuerpo situada entre la cabeza y el tórax; está atravesada longitudinalmente por los nervios raquídeos, los vasos que irrigan la cabeza y el encéfalo (yugulares y carótidas), el conducto faringoesofágico, la laringe, la tráquea y columna vertebral con la médula espinal. En su interior se hallan otros elementos anatómicos: el hueso hioides, los cartílagos tiroides, cricoides, las glándulas tiroides y paratiroides y diversos músculos (esternocleidomastoideo, subhioideo, suprahioideo, escalenos, omohioideo).

El cuello es una parte muy importante del cuerpo humano, el cual une la cabeza al resto del organismo y, en el sentido metafísico, el cuerpo espiritual con el material. El dolor de cuello se manifiesta cuando la persona mueve la cabeza en cierta dirección, si la rigidez de los músculos del cuello es intensa.

Relación entre cuello y emociones

Como el cuello es una de las partes más flexibles de nuestro cuerpo, todo dolor y problema en él denota inflexibilidad en el sistema de pensamiento de la persona que lo padece. Esta persona no quiere hacer frente a una situación porque no la puede controlar como quisiera. Tiene miedo de ver o de escuchar lo que pasa a sus espaldas, del mismo modo en que la rigidez en su cuello le impide girar la cabeza hacia atrás. Pretende dar a entender que la situación no le molesta, pero en realidad siente muchas emociones, tales como irritación, miedo, enojo he impotencia.

La presencia de este padecimiento te indica que la razón por la cual no quieres hacer frente a la situación no es buena para ti. Esta actitud mental te conlleva a ponerte rígido y no te ayuda a encontrar la solución. Si tiene miedo de lo que pueda pasar a tus espaldas, date cuenta que este temor es producto solamente de tu imaginación y no de la realidad.

Una buena solución, para resolver este conflicto emocional, es la de verbalizar lo que te sucede. Es decir, hablar con la persona o personas involucradas y les expreses francamente y de manera asertiva todo lo que crees, piensas, sientes y los temores que estas experimentando.

Observa también, por ejemplo, si la rigidez de tu cuello te impide mover la cabeza para decir si o no. Si te es difícil mover la cabeza para decir si, la razón por la cual te impides o reprimes decírselo a alguien o a una situación dada no es válida, intentas mover tu cabeza para decir si pero en realidad es no porque tu mente inconsciente no te deja mentir. Descubre el temor que te impide decir libremente si.

Verifica con la persona relacionada si tu temor está justificado realmente. Por lo tanto, si el dolor en tu cuello te impide decir si, tu cuerpo te habla porque que lo mejor para ti es decir no. O sea, tu terquedad y tu inflexibilidad son el origen emocional de la dolencia en tu cuello. Lo contrario sería si se te dificulta decir no.

El cuello conecta cuerpo y mente

El cuello es la parte del cuerpo que soporta la cabeza. Este nexo entre el cuerpo y la mente es también el puente que permite a la vida manifestarse, es la expresión viva, el que autoriza el movimiento más fundamental. Representa la flexibilidad, la adaptabilidad y la dirección anticipada. Es multidireccional y amplia mi visión exterior del universo.

Lo puedo ver todo alrededor mío y, gracias a la flexibilidad de mi cuello, puedo mirar una situación bajo todos los ángulos (adelante, atrás, a la derecha, a la izquierda, arriba, abajo, etc.) Mi punto de vista se vuelve más objetivo. Un cuello saludable me permite tomar las mejores decisiones.

Todo lo que da la vida pasa por el cuello: el aire, el agua, los alimentos, la circulación sanguínea y la transmisión nerviosa. Une la cabeza con el cuello y permite la libre expresión de sí mismo, la palabra viva, la voz y el amor. El cuello separa entonces lo abstracto de lo concreto, lo material de los espiritual.

Es por lo tanto importante, mantener el cuello en buena salud porque nos permite ver todo a nuestro alrededor con mente abierta, fluida, dejando de lado cualquier forma de obstinación y estrechez mental (cuello rígido). Ya que la garganta se sitúa en el nivel del cuello, si tengo dificultad en asimilar mis emociones, si las reprimo, esto puede crear una tensión a nivel de mi cuello en donde se halla el centro de energía de la comunicación. El cuello representa nuestro sentimiento de pertenencia, nuestro derecho a estar en la tierra, dándonos así un sentimiento de seguridad y de plenitud.

La Tortícolis

La tortícolis es un síndrome agudo y a veces crónico caracterizado por una inclinación incómoda de la cabeza sobre el cuello, lo cual ocasiona una postura defectuosa, involuntaria, permanente o intermitente y, en general, dolorosa. La tortícolis ocasiona una postura viciosa (mala inclinación). Es posible que la persona que sufre de tortícolis se sienta prisionera en un círculo vicioso, es decir, en una situación en la cual se siente encerrada. Le resulta difícil vivir su momento presente.

Si el dolor le impide decir “no” con la cabeza, ello significa que esta persona desea profundamente decirle “no” a alguien o a algo, pero no se lo permite. Si por el contrario, el dolor le impide decir “si”, quisiera decirle “si” a una persona o a una situación. La persona que padece tortícolis adoptó una mala inclinación y debe rectificar, generalmente, corrigiendo y expresar con palabras lo que realmente quiso decir.

Significado y solución Emocional de la tortícolis

La tortícolis le muestra, entre otras cosas, que usted vive en inseguridad. Tienes resistencia para ver todas las facetas de situaciones que estás viviendo. Tus músculos del cuello se contraen, tu cuello se pone rígido y no consigues girar la cabeza de manera natural y sin dolor. Tu inflexibilidad te impide apreciar la ayuda que desean darte y que ayudaría a hacer evolucionar las cosas que te parecen difíciles. Por lo tanto, prefieres mantener la cabeza derecha y asociar el dolor producido por la tortícolis, a un “enfriamiento” muscular o espasmo.

Comprender y tomar conciencia

La mencionada “frialdad” afecta nuestras emociones y nuestro corazón, de tal manera que se provoca así un bloqueo de energía en nuestro organismo, en este caso, a nivel de los músculos del cuello. Este síntoma de la tortícolis puede también originarse en caso de intentar huir de una situación incómoda que nos pide afirmarnos y tomar posición. También es importante que nos detengamos a constatar en cuál dirección rechazamos mirar o cuál es la cosa que nos obstinamos en mirar, decir o hacer y que nos “beneficia”.

Si tenemos la capacidad de apertura a un nuevo modo de ver las cosas o a nuevas ideas, nuestra vida sería quizás mejor y el síntoma de la tortícolis desaparecería. ¿Quizás haya una persona, una cosa o una situación que quisiéramos y que, al mismo tiempo, no quisiéramos mirar a causa de nuestra timidez, nuestra vergüenza o nuestro sentido moral, el cual es muy fuerte?

Si la rigidez impide que su cabeza gire de izquierda a derecha, puedes preguntarte si sabes a quién o a qué te niegas decir “no”. Si por el contrario, tienes dificultad para decir “si” con tu cabeza, es quizás porque de entrada rechazas nuevas ideas. Recuerda que nuestra mente inconsciente nos habla a través de nuestro cuerpo, si estamos aceptando algo o no, que experimentamos cada día.

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