EL PODER DE LA INTUICIÓN

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La magia de la intuición reside en la rapidez de las respuestas que genera. Por eso quien se guía por la tuición ve muchas veces lo que otros no ven. En eso la intuición se enfrenta a los procesos de información de carácter analítico. Mientras que el análisis racional requiere tiempo y todos podemos llegar a conclusiones parecidas, la intuición da soluciones inmediatas y parece estar al alcance de los que no tienen miedo de ver la realidad de otro modo.
Hace tiempo que sabemos que la intuición es una poderosa herramienta para acercarnos al mundo. Los psicólogos cognitivos hace unas tres décadas pusieron las bases para el desarrollo de una teoría de la intuición. Hasta entonces sólo la razón habitaba en el mundo del conocimiento. Históricamente la intuición se había considerado una habilidad doméstica, y por hacer referencia al ámbito más cercano, más oculto socialmente, también se había considerado una habilidad femenina. Pero en sólo tres décadas la intuición ha construido un fundamento sobre el que es posible edificar nuevas explicaciones sobre la comunicación.
En el principio de todo esto están las investigaciones que permitieron defender que nuestra manera de analizar el mundo no pasa sólo por un canal racional, sino que también se complementa con un canal no racional. Los cognitivistas sociales hablan de dos vías de adquisición de la información. Por un lado está la llamada vía central, también conocida como vía analítica. Esta vía permite acercarse a la realidad racionalmente. Y este análisis racional requiere tiempo y esfuerzo. Por otro lado, los científicos sitúan la vía periférica o heurística. Esta vía tiene carácter intuitivo; es decir, actúa de manera inconsciente, rápida y automática.

¿Cómo actúa esta vía intuitiva? 

De entrada, la intuición produce respuestas rápidas pero requiere un aprendizaje muy lento. Y esta es una de las razones por las que la intuición no esté al alcance de todos en muchos aspectos de la vida. Veamos, en cambio, cómo funciona el aprendizaje por la vía analítica. La vía analítica permite que el aprendizaje sea rápido, puesto que se basa en elementos racionales. Esa comprensión racional permite la acumulación de conceptos y de esquemas de análisis que pueden ser usados por todos en todas las ocasiones. El único inconveniente que tiene esta manera de acercarse a la realidad es que el análisis racional requiere esfuerzo y, sobre todo, requiere tiempo. Pongamos por caso la decisión del máximo directivo de una empresa sobre las futuras inversiones que tiene que realizar su compañía. El directivo buscará toda la información para tomar la decisión, aplicará todos los instrumentos de análisis que conoce, todas las matrices que puedan aclararle la situación. El directivo pasará días encerrado en el mundo de su decisión, dándole vueltas a partir de postulados racionales.
Aunque, si forzamos un flash-back y buscamos a ese mismo directivo en el momento en el que vio claro que su empresa tenía que realizar nuevas inversiones, es posible que podamos rastrear en su rostro la expresión que muestra que la decisión la había tomado en apenas unos segundos. En su fuero interno el directivo ya sabía lo que tenía que hacer y durante los días siguientes buscó la información y los análisis que respaldaban la decisión que había tomado en los primeros segundos. A esto me refería cuando decía que la vía intuitiva –a diferencia de la vía racional– produce respuestas inmediatas siempre y cuando se haya efectuado anteriormente un aprendizaje muy, muy lento.

¿En qué consiste ese aprendizaje lento?

En la capacidad de reconocer algunos patrones que permiten dar respuestas inmediatas a las situaciones complejas a las que nos enfrentamos. Y sólo podemos reconocer en la realidad esos patrones si nos hemos enfrentado muchas veces antes a situaciones parecidas. Y eso tiene que ver con la experiencia. La del directivo y la nuestra como entidades que comunicamos continuamente y que estamos acostumbrados a descodificar las comunicaciones complejas que recibimos: interpersonales, de los medios de comunicación, de las novelas, de las películas o de los videojuegos.
Volvamos ahora a la comunicación. Habitualmente se nos ha acostumbrado a analizar la realidad desde un punto de vista racional. Cada día lo podemos constatar cuando leemos periódicos o cuando vemos los informativos de televisión.
Lo fundamental es que la intuición busca patrones para dar respuestas rápidas y que estos patrones aparecen después de mucho de tiempo de formación. Y lo fundamental es que llevamos toda la vida comunicando con otras personas y descodificando lo que nos cuentan los medios. Y lo fundamental es que esa intuición comunicativa nos proporciona muchas pistas a las que giramos la cara porque seguimos creyendo no sólo en la primacía de la vía racional sino en que su voz es la única voz que merece la pena ser escuchada.

Siete estrategias para desarrollar la intuición

Una de las claves para tener éxito en la vida y en los negocios es la intuición. Las personas con gran capacidad para intuir son capaces de guiarse con mucho más acierto por los senderos de la vida.
La intuición se define como aquella habilidad para conocer, entender o percibir algún aspecto interesante de la realidad de forma clara, aun sin la intervención de nuestro escrutinio racional. Es decir, que la intuición nos permite tomar buenas decisiones de forma rápida y efectiva, nos advierte de ciertos peligros y nos ayuda a crearnos una visión más amplia sobre las cosas que nos rodean.

Técnicas para mejorar la intuición

La intuición es esa guía vital que, de forma semi-automática, nos ayuda a tomar buenas decisiones, resolver problemas y ser más exitosos en prácticamente cualquier ámbito de la vida: profesional, académico y personal. Sin embargo, es una habilidad que no suele ser muy tomada en cuenta y por tanto no se le presta mucha atención desde las instituciones públicas. Esto hace que nuestro sistema educativo no potencie el desarrollo de la intuición, a pesar de los muchos beneficios que tiene esta capacidad para afrontar el día a día.
Para ayudarte a comprender las bondades de la intuición y para que puedas potenciar esta habilidad, hemos investigado este tema y te traemos un total de siete estrategias prácticas y muy útiles para fomentar este “sexto sentido” del que disfrutan las personas con olfato para los negocios y para la vida en general. Veamos:
1. Confía en tus pálpitos
Va a ser muy complicado que logres desarrollar la intuición si constantemente niegas su influencia sobre tus decisiones diarias. Para mejorar tus habilidades intuitivas debes empezar por otorgarles una cierta credibilidad, la suficiente como para, por lo menos, tener en cuenta las corazonadas que tengas diariamente.
Ocurre a menudo: tienes que tomar una decisión importante en tu vida, y uno de los posibles caminos, aunque desde el plano racional parece buena idea, no te genera buena espina. Hay algo en ese camino posible que, aunque racionalmente no puedes expresarlo con palabras, no te genera la suficiente confianza. En este momento, tu intuición te está dando una señal de alerta: ese camino no parece el más deseable.
Es bastante probable que te hayas librado de ser atropellado gracias a un pálpito, a una intuición súbita que te hizo pararte de golpe justo cuando un coche iba a arrollarte. No tuviste tiempo para pensar que estabas en peligro, simplemente notaste algo y evitaste el accidente. Cuando la emoción que nos genera algo (o alguien) es más bien negativa, estamos ante una intuición. Nuestra voz interior tiene esta capacidad para hacernos notar que hay algo que no nos convence. Tenemos que potenciar nuestro pensamiento heurístico, para lograr que sea capaz de responder eficazmente a las exigencias del día a día.
2. Diferenciar entre prejuicio e intuición
Cuidado: los prejuicios no son comparables a la intuición (o a las corazonadas). Los prejuicios son ideas preconcebidas que nos hacen tener cierta aversión hacia determinadas personas por su origen étnico, religioso, cultural o social, o bien por algún otro rasgo de su físico y personalidad que asociamos inconscientemente a algo negativo.
Debemos intentar diferenciar claramente entre prejuicio e intuición. La intuición debería ser una brújula emocional, pero es importante que logremos distinguir entre emociones e ideas preconcebidas o que nos han inoculado culturalmente. Si nuestra intuición nos manda señales de aviso para que no confiemos al 100% en alguien, debemos tratar de sopesar hasta qué punto esa señal está interferida por ciertos prejuicios y estereotipos que podamos tener en contra de ese “tipo de persona”, y fijarnos de no estar influidos negativamente por alguna experiencia pasada.
3. Practica meditación y Mindfulness
Todo lo que nos ayude a conocernos mejor a nosotros mismos va a redundar en una mejora de nuestra intuición. Prácticas milenarias de meditación, e incluso filosofías como el Mindfulness tienen beneficios claros para nuestra mente: nos hace más capaces de absorber estímulos e información, incluso cosas que antes nos pasaban desapercibidas. Además, estas técnicas de meditación nos reportan un mayor equilibrio emocional.
La meditación exige una práctica continuada. No vale que te pongas a meditar un día y ya está: hay que entender que es un hábito que requiere de mucha constancia. ¿Cómo practicarlo? Simplemente, ponte cómodo en un lugar donde haya pocos elementos disruptivos, pon la espalda recta y relájate. Poco a poco, la ansiedad, el estrés y las preocupaciones cotidianas se irán esfumando, a base de una buena técnica de respiración. Aprovecha para escuchar tu voz interior, esa que está tan íntimamente ligada con la habilidad para la intuición.
Con la meditación también conseguimos desvanecer el estrés y es una buena manera de aumentar nuestra concentración y creatividad. Solo tiene ventajas.
4. Una técnica curiosa: la visualización de paisajes
Hay varias técnicas muy potentes para desarrollar la intuición. Una de ellas es la visualización. ¿Cómo funciona?
A. Primero, debes cerrar los ojos y centrarte en tu respiración. Acomódate y trata de encontrar un espacio agradable.
B. Prueba a visualizar un paisaje que te transmita seguridad y buenas vibraciones. Obsérvalo con atención e intenta reparar en todos los detalles existentes: el aire, los aromas, los colores, los detalles… Guarda en tu memoria todos los detalles posibles.
C. Respira pausadamente y en profundidad, y vuelve a abrir los ojos. Seguramente notarás que te sientes mucho más a gusto. Y, además, habrás mejorado tu intuición, sobre todo si practicas esta técnica habitualmente.
5. Sueños lúcidos y el inconsciente
¿Has tenido alguna vez un sueño lúcido? Seguramente, tu respuesta será que sí. Casi todos, en alguna ocasión, hemos logrado dominar nuestros sueños mientras dormíamos, pudiendo manejar a nuestro antojo lo que sucedía en él.
Esta capacidad para controlar nuestro inconsciente durante el sueño puede ayudarnos a ser más conscientes de la realidad, y por tanto a aumentar nuestra intuición.
¿Cómo tener sueños lúcidos? Justo antes de dormirte, cuando estés reposando en la cama, piensa y reflexiona sobre aquellas cosas que más te han llamado la atención durante el día. Intenta dar respuesta a aquellas preguntas que quedaron sin responder, o a las intenciones de las personas con las que has compartido algo. Esto logrará activar tu imaginación y estimulará tu inconsciente para que empiece a pensar de forma creativa.
No es algo muy frecuente, pero si sigues este paso, es más probable que logres tener sueños lúcidos. Al despertar, no olvides anotar en una libreta el contenido de tus sueños, y juega a darle una interpretación personal.
No te pierdas este artículo: «¿Cómo tener sueños lúcidos? La ciencia lo explica»
6. La visualización de cuerpos geométricos
La visualización es clave a la hora de mejorar nuestra intuición. Esto ocurre porque nos permite acceder a ciertas habilidades cognitivas relacionadas con nuestra capacidad para anticiparnos y describir la realidad basándonos en elementos sueltos. Nos ayuda a integrar información y a crearnos un mapa mental sobre la realidad.
La visualización con cuerpos geométricos nos permite estimular nuestra inteligencia visual y espacial, que también está relacionada con nuestra creatividad. La técnica es la siguiente:
A. Cierra los ojos e imagínate una pantalla blanca justo enfrente de ti.
B. Intenta proyectar (imaginar) que, en esa pantalla, aparece un cuerpo geométrico bidimensional, como por ejemplo un cuadrado, un círculo o un triángulo. Mantén esa imagen visual dos minutos y luego pasa a imaginar otra figura cualquiera.
C. Reposa unos minutos y luego vuelve a cerrar los ojos, imaginando varias figuras combinadas entre sí: por ejemplo, un cuadrado dentro de un círculo. Ve complejizando el ejercicio con otros cuerpos: un cuadrado dentro de un círculo que están, a su vez, rodeados por un inmenso triángulo.
7. Desarrolla la empatía y practica
La empatía es esa cualidad mediante la cual podemos ponernos en el lugar de otra persona, entendiendo y solidarizando con sus circunstancias y opiniones. La intuición también nace de esta habilidad para interpretar correctamente las emociones y sentimientos ajenos. Puedes practicar esta habilidad intentando intuir qué están pensando o sintiendo otras personas y, si tienes la suficiente confianza con ellos, les puedes preguntar si estabas en lo cierto. Te sorprenderás de lo relativamente sencillo que es, de forma intuitiva, adivinar el estado de ánimo de alguien.