EL RESFRIADO, LA GRIPE Y LA BRONQUITIS: Sus Conflictos Emocionales

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El resfriado es una enfermedad infecciosa viral leve del aparato respiratorio superior que afecta a personas de todas las edades, altamente contagiosa, causada fundamentalmente por rinovirus y coronavirus. Los síntomas principales son estornudos, secreción nasal, dolor de cabeza, goteo y congestión nasal, ojos llorosos, picor, dolor o flema en la garganta, tos, cansancio, febrícula y una sensación de malestar general.
El resfriado expresa una dificultad de adaptación social, nos cuesta mucho relacionarnos, por eso se manifiesta con mayor frecuencia en épocas en la que debemos convivir con la gente más de cerca, es decir, en aquellas estaciones donde las personas están más en casa. Se trata de los pequeños conflictos familiares o profesionales, breves y violentos, repetitivos, la mayoría de las veces expresados bajo forma de disputas y, en general, ligados con el territorio, los conflictos de amenazas por el territorio. Hay algo que me desagrada mucho o tengo una relación tensa con alguien. “Hay amenaza en el aire.” “Huele mal por aquí.”
El resfriado es el medio por el que liberamos una gran dosis de tristeza que hemos ido acumulando en nosotros. Puede aparecer después de haber sufrido alguna decepción o como consecuencia, de un arrepentimiento por no haber dicho o hecho algo. O después de una vivencia en la que nuestros sentimientos han sido heridos y hemos sentido falta de calor y de apoyo. “Quiero estar separado del olor para reencontrar el contacto conmigo mismo”.
También puede manifestarse un resfriado cuando hay un exceso de actividad en el plano mental y nos sentimos confundidos, preocupados, sin saber por dónde empezar. Estamos hartos, cansados: “hasta las narices”, de una situación, de nosotros mismos, de los demás, etc. “Algo me disgusta mucho, o estoy frio con alguien”.
Existen también otras causas basadas en creencias populares que pueden desencadenar en un resfriado, por ejemplo: creer que después de haber ocurrido un “enfriamiento” o por colocarnos en una “corriente de aire” nos vamos a resfriar; creer que podemos “coger un resfriado de otra persona”; o creer en los “tres resfriados de cada invierno”, etc. Esto se manifiesta solamente en aquellas personas que así lo creen. Cuanto más difundida esté una creencia, mayor es su influencia en la sociedad.
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El resfriado es el motivo idóneo que inconscientemente provocamos, para escapar de una situación (conflicto) que nos agobia, pero que no estamos dispuestos a reconocer y a expresar.
Sin embargo, si nuestra nariz está tapada, si nos lloran los ojos, si no podemos casi ni hablar por la irritación de la garganta o por la tos de perro e incluso, nuestros estornudos se convierten en la mejor arma: “no te acerques que estoy resfriado”, nos permite alcanzar nuestro objetivo de apartarnos de la situación molesta, sin conflictos y además, con la benevolencia y la comprensión de todo el mundo. Ahora podemos centrarnos un poco más en nosotros.
El resfriado es considerado por la medicina naturista como una crisis de desintoxicación del organismo. A través de él se eliminan las toxinas físicas (alimentación inadecuada, vida sedentaria, medicamentos, etc.) o psíquicas (problemas emocionales) y el cuerpo y el alma se liberan de las sustancias que lo intoxicaban y ambos salen de la crisis fortalecidos.
La enseñanza que recibimos es que debemos estar preparados para afrontar los conflictos que nos plantean nuestras relaciones, aceptando que proyectamos en los demás aquellos que rechazamos para que lo podamos ver, reconocer e integrar dentro de nosotros.
Gripe y Bronquitis Aguda
La Gripe es una infección de la nariz, la garganta y los pulmones que se propaga fácilmente. La gripe es causada por un virus de la influenza. La mayoría de las personas contraen la gripe cuando inhalan gotitas provenientes de la tos o los estornudos de alguien que tenga gripe.  El primer síntoma es una fiebre entre 102º F (38° C) y 106º F (41.1º C), otros síntomas son dolor en el cuerpo, escalofríos, mareos, rubefacción de la cara, dolor de cabeza, decaimiento, náuceas y vómitos.
En cambio la bronquitis, es una inflamación del recubrimiento de los bronquios, que conectan la tráquea a los pulmones. Cuando los bronquios están inflamados o infectados, entra menos aire a los pulmones y también sale menos. Como consecuencia de esto, se tose mucho expulsando esputo o flema.
La diferencia entre una gripe y una bronquitis radica en la intensidad y duración del bioshock, siendo la gripe la de menor importancia e impacto emocional. El Dr. Hamer en honor a su hijo denominó DHS (Dirk Hamer Syndrome) al bioshock o trauma que produce la enfermedad.
Él descubrió que cada enfermedad se origina por un impacto o suceso: Que nos toma completamente por sorpresa, que hemos vivido en aislamiento emocional (cuyas emociones profundas no hemos expresado o compartido), o que no podemos encontrarle solución.
La gripe y la bronquitis aguda siempre tienen como trasfondo eliminar y expulsar polvillos simbólicos, cuerpos extraños o impurezas de reducido tamaño, que hemos inhalado involuntariamente. Las temáticas más frecuentes son:
• Peleas en el territorio. Normalmente son situaciones que nos cogen por sorpresa y a las que no reaccionamos en el momento, interiorizando esa emoción que no podemos o debemos soltar. Son peleas soterradas, en las que no hablamos abiertamente y nos quedamos con todo lo que sentimos dentro de nosotros.
• Invasión en el territorio. Alguien invade lo que consideramos nuestro territorio, ya sea nuestra casa, trabajo, etc, y nos absorbe, sentimos que nos invade más allá de lo aceptable y eso nos violenta.
• Quedarse frío. Es muy típico asociar las gripes y las bronquitis con situaciones en las que pasamos frío realmente. En realidad deberemos buscar esas situaciones que nos “dejan frios”. Es importante el uso de expresiones como “me quedé helado”, “me dejó congelado” que nos indican que la persona recibe un impacto que le deja frío y al que no puede reaccionar en ese instante.
• Tiempo sagrado individual. Todas las personas necesitamos un tiempo para dedicarnos a nosotros mismos. Hay veces que por los más variados motivos vemos comprometida esa necesidad y sentimos que estamos perdiendo algo importante para nosotros. Esta pérdida puede ser resentida como polvo e impurezas simbólicas que flotan en ese espacio vital que respiramos.
Lo primero que debemos hacer es identificar la situación conflictiva teniendo en cuenta las temáticas antes expuestas. Luego debemos tomar conciencia de la relación entre el síntoma y el estado anímico conflictivo. Por último debemos tomar distancia lo más rápido posible respecto a esa situación.