LA AUTOESTIMA: PODER INTERIOR

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Las personas con una autoestima elevada suelen reportar menos emociones agresivas, negativas y menos depresión que las personas con una autoestima baja. De modo similar, las personas con una autoestima elevada pueden manejar mejor el estrés y, cuando son expuestas al mismo, experimentan menos efectos negativos en la salud. La época importante para el desarrollo de la autoestima es la infancia intermedia. El niño, aquí, compara su yo real con su yo ideal y se juzga a sí mismo por la manera en que alcanza los patrones sociales y las expectativas que se ha formado de sí mismo y de qué tan bien se desempeña.
Lo que los demás ven en nosotros o, más bien lo que nosotras pensamos que los demás ven, es crucial para determinar nuestro grado de autoestima. Entramos en el terreno de la seguridad y la confianza en uno mismo, minado por las influencias del exterior. Pero si hay algo que determina el estado de salud de nuestra autoestima es la infancia.
 El refuerzo positivo o negativo que hayamos tenido desde los primeros años de nuestra vida, va a ser fundamental para nuestra seguridad emocional en la adultez.
Las opiniones de los niños acerca de sí mismos tienen un gran impacto en el desarrollo de la personalidad, en especial en su estado de ánimo habitual.
Los problemas de autoestima se observan en todos los ámbitos de la vida, desde las relaciones sociales, hasta la vida sentimental, pasando por el ámbito laboral. Una autoestima baja puede llevarnos a un menor rendimiento en el trabajo, a una inseguridad personal que genere trastornos emocionales o a mantener una relación de pareja dependiente, tóxica y autodestructiva.
Definición
Es el concepto que tenemos de nuestra valía o autovaloración, y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida. La autoestima es la percepción que tenemos de nosotros mismos. Abarca todos los aspectos de la vida, desde el físico hasta el interior, pasando por la valía o la competencia  Ser demasiado sensible a la crítica se asocia con la baja autoestima.
Tipos de Autoestima
A. Autoestima Baja: Nos hace sufrir e impide lograr muchas de nuestras metas o deseos. Sólo reconociendo nuestro nivel de autoestima, podemos elevarla y mejorar nuestra vida.
La baja autoestima es una actitud que pocas veces se expresa con palabras.
La persona no siempre puede definir lo que siente y piensa.
Si lo reconoce ante los demás, se siente avergonzado.
Si lo reconoce ante sí mismo, se angustia y sufre.
Este es uno de los principales motivos, por lo que la gente que tiene una autoestima baja no busca ayuda.
El otro es que creen que no pueden hacer nada al respecto.
Nuestra mente tiene una gran influencia y poder sobre nuestra biología. Una persona que se auto desvaloriza puede llegar a desarrollar enfermedades, tales como, el cáncer, la artritis, la diabetes, la osteoporosis, obesidad, adicciones de todo tipo, alergias, etc.
La raíz de la baja autoestima comienza en los primeros años de vida del ser humano. Es decir, tiene que ver con el proyecto sentido (desde la concepción, el embarazo, hasta los primeros tres años de vida). Por lo tanto, todo lo que le sucede a la madre como experiencia de vida, ella lo percibe como desvalorización, o vive en el plano de la culpabilidad y el rechazo, es trasmitido al bebé como alimento emocional o patrón de comportamiento, el cual se va a manifestar en su totalidad en la adultez.
También la baja autoestima se puede instalar en una persona por medio del círculo familiar, la cultura o el entorno social.
B. Autoestima Alta: Nos permite desempeñarnos sin complicaciones, libres, abierta y espontáneamente. Contribuimos a subir el ánimo a quienes nos rodean e irradiamos una energía positiva de beneficio para todos. Asumimos gustosos las responsabilidades que elegimos tener y de esa manera logramos un mayor éxito porque lo que hacemos lo hacemos por elección y con amor.
Poseemos un optimismo que se contagia y por esta razón los demás quieren colaborar conmigo. Esto nos permite construir más fácilmente nuestros sueños y eso nos hace cada vez más felices.
Afrontamos los retos confiando en que somos capaces de abordarlos o de buscar la ayuda que necesite para alcanzar las metas que nos hemos propuesto. Nos aceptamos tal y como somos y reconocemos que nos podemos desarrollar más en algunas áreas. “Con gusto y conciencia busco mi transformación para ser cada vez mejor persona”.
Desde muy adentro nos amamos, nos respetamos, y nos sentimos bien consigo mismos. “Si pudiera elegir, elegiría ser yo mismo otra vez”. Una condición así nos asegura el bienestar físico, emocional y mental. Cuando cada persona como organismo está funcionando de manera óptima, los sistemas fisiológicos se mantienen dentro de los rangos del bienestar. La salud es una consecuencia lógica de ello.
¿Cómo mejorar tu Autoestima?
La baja autoestima es uno de los obstáculos que se interpone entre tú y el éxito que  deseas. ¿Cómo podemos mejorar una autoestima baja o desvalorización de nosotros mismos?
• Mejora tu propia imagen: Cada persona tiene una autoimagen de sí mismo, la cual ha sido creada por la relación familiar, la cultura, la religión y las relaciones interpersonales que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Es lo que se denomina Ego. El Ego te dice quién eres, qué debes hacer o no, cómo debes comportarte, él tiene toda la información de tus patrones de comportamiento. Es solo una imagen de ti. Lo cual no es verdad porque generalmente sobre dimensionamos, es decir, exageramos, la imagen que tenemos de nosotros mismos. El Ego recurre, todo el tiempo, a las creencias que nos han programado en nuestro inconsciente a través de la familia y en la cultura, para tomar decisiones y comportarnos, sin embargo dichas creencias en realidad no son verdades absolutas. Por lo tanto cultiva tu propia imagen de manera positiva, sin juzgar a los demás, respetando las diferencias con otros y sobretodo siendo coherente contigo mimo. (Te invito a leer el artículo “Domina tu Ego” en este blog).
• Sal de tu zona de confort: es decir, zona donde te sientes cómodo, aunque no seas feliz. La felicidad comienza cuando te sales de tu zona de confort. No dejes que tus pensamientos, ideas o creencias te limiten. Sé creativo, toma riesgos, mira hacia adelante. Muchas personas que no salen de ésta zona, viven desde la mediocridad, se quejan de lo que les pasa, sus expectativas sobre la vida es casi nula. Salir de la zona de confort es el comienzo del éxito. No seas conformista!
• No busques la aprobación de otros: somos seres sociables por naturaleza. Buscamos aprobación de nuestros padres, la pareja, amigos, familiares, jefes, creyendo que el concepto de ellos nos mantiene a salvo. Esto es falso, es ilusión. Cuando decidas no complacer a los demás y busques ser tu mismo, entonces habrá muchas personas que se van a incomodar contigo porque te saliste del grupo y van a querer que regreses. Tú debes conocer tu propio potencial y desarrollarlo. No te preocupes por lo que otros opinen de ti.
• No tengas miedo al rechazo: no tengas miedo a que te digan que no en cualquier plan, proyecto o idea que tengas, siempre habrá otras opciones. Si buscas con entusiasmo las encontrarás. Recuerda que el miedo te paraliza y puedes perder grandes oportunidades de progreso. (Te invito a leer el Artículo “El Miedo: nuestro gran enemigo” en este blog).
• Gana el respeto de los demás: atrévete a hacer cosas que nunca habías hecho antes. Las personas exitosas comenzaron equivocándose, preguntando, se burlaron de ellos, los ridiculizaron, pero al final, salieron de su zona de confort, no se dejaron intimidar por el miedo y lograron sus sueños. Desarrolla el líder interno que posees. Tú puedes ser un ejemplo de inspiración para otros. La clave para lograr tus metas es la persistencia.
• Cuida tu lenguaje corporal: por medio del lenguaje corporal tú puedes mostrar seguridad o inseguridad. Tu actitud corporal juega un rol importante a la hora de relacionarse con otros. De manera natural nos asociamos con personas seguras y exitosas. Las personas inseguras emiten una energía que nos impide relacionarnos con ellos. Que tu actitud interna sea igual a tu actitud externa. La serenidad en medio de la tormenta es la prueba de la madurez que has alcanzado. Que las dificultades temporales no te roben la paz interior. Mantente fiel y enfocado en tus metas.
• Toma la decisión de vivir excelentemente: a diario tomamos decisiones de diferentes cosas. El problema es que esa toma de decisiones las hacemos de forma “automática”, es decir, no son conscientes. Nuestra vida actual es el resultado de las decisiones que hemos tomado en el pasado. Entonces, evalúa tu presente, y pregúntate ¿qué decisiones conscientes debo tomar hoy para mejorar mi futuro inmediato? Decide cada día ser mejor, sin competir con otros. Abandona las preocupaciones, son una pérdida de tiempo. En vez de ello, busca las soluciones a tus obstáculos. Elije ser feliz!
La autoestima es un poder en tu interior. Si es alta conocerás la felicidad. Si por el contrario es baja conocerás lo que es vivir en la derrota, la confusión y la mediocridad.
No esperes más, hoy toma la decisión de mejorar tu autoestima, trabaja cada día en ella y serás testigo de maravillosos cambios en tu vida. Tendrás paz, tranquilidad y aprenderás a tomar decisiones inteligentes que transformarán tu sistema de pensamiento. Serás abundante!