LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

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La dependencia emocional es un estado psicológico que se manifiesta en las relaciones de pareja, familia o amistad.

Eliminar la dependencia emocional es posible siempre y cuando se tome la decisión de querer hacerlo. Porque no hay nada más estresante y complicado que ir en contra de lo que se piensa y quiere. Por lo tanto, decidir cortar con las cadenas emocionales que atan fuertemente a una persona con otra requiere voluntad y esfuerzo. Ya que quienes se encuentran bajo esta situación sufren de un apego excesivo, no disfrutan de las relaciones y pierden su individualidad satisfactoria o identidad.

Por regla general esta situación suele afectar a un mayor número de mujeres que de hombres. Aunque quienes lo experimentan de estos últimos padecen las mismas consecuencias que cualquier mujer con la desventaja de que les suele dar más vergüenza acudir a una consulta con un especialista en conducta humana porque sienten que su hombría está en duda (prejuicio social y cultural). Lo que no saben es que en la mayoría de las ocasiones no se trata de esto sino de problemas de autoestima.

La dependecia emocional tiene mucho que ver con la forma en que una persona se desvaloriza. Por ello, es importante que se tengan en cuenta los siguientes 5 pasos si se quiere sanar de esta situación tan peligrosa. Por lo tanto, aprende a eliminar la dependencia emocional de tu vida!
Antes que nada, lo primero que debemos hacer es aprender a amarnos a nosotros mismos. Es decir, a reconocer nuestro propio valor como seres humanos, asumir la responsabilidad de nuestra propia vida y a entender que la felicidad está dentro de nosotros mismos, no afuera, no en otra persona. Si otra persona no sabe cómo ser feliz por sí misma, ¿cómo esa misma persona me podría hacer feliz a mí? Es absurdo pretender y creer que otra persona me puede hacer feliz.

Para amar a otra persona, primero me tengo que amar a mi mismo para poder dar de lo que hay en mi interior. Pero la sociedad, la cultura y la religión nos han enseñado lo contrario: primero los demás y luego yo. Cuando yo me pongo en primer plano, ellos dicen que soy egoísta, lo cual alimenta la desvalorización personal.

¿Cómo puedes construir una saludable autoestima?

1. El Autoconocimiento: si no sabes quién eres y no conoces tus talentos, aficiones, gustos, deseos, hobbies, pasiones, lo que te hace vibrar, lo que te disgusta, etc, difícilmente vas a poder relacionarte contigo mismo en libertad y tampoco podrás amarte. Hay personas que están tan enfocadas en lo externo, en que el otro no se vaya o que hizo o no hizo tal o cual cosa, que se olvidan de sí mismos. Estas personas no saben reconocer sus propias necesidades, no se saben escuchar, no saben darse su lugar. Por ejemplo, nos invita un amigo que vayamos al cine y por complacerlo le decimos que si iremos, aunque por dentro NO queremos ir al cine. O sea, hacemos cosas por quedar bien con otros o ganar su aprobación…y esto es baja autoestima…no sabemos decir NO. Hagamos las cosas porque queremos hacerlas, seamos honestos con nosotros mismos y con los demás.

Las relaciones con las demás personas deben fundamentarse desde la libertad y el respeto, no desde los reproches, las quejas y la manipulación. Siendo así, tendremos relaciones tóxicas basadas en el miedo a perder, a no complacer ni ser complacidos, a vivir en el sufrimiento.
Las necesidades básicas de toda persona son: Seguridad, Pertenencia, Afecto, Reconocimiento, Trascendencia ó Realización Personal.

2. Aprender a decir que NO: es aprender a poner límites. Decir que no, no implica que hacemos daño a los demás. Por el contrario, es fijar una posición clara y honesta, es ser asertivo y coherente con mis deseos y expectativas en la vida. Saber poner límites es comprender que yo le permito a cada persona llegar hasta donde yo me siento cómodo con cada persona. No te sientas obligado u obligada a hacer lo que no quieres. Expresa lo que sientes sin herir a nadie. Mientras más genuino eres, la gente te respetará más. Recuerda, los niños son espontáneos, ellos dicen lo que sienten sin pensarlo dos veces, tu también puedes hacerlo!

Nosotros permitimos que otras personas no nos respeten porque simplemente no les hemos puesto límites y siempre les decimos que “Si” a todo lo que quieren de nosotros. Y cuando les ponemos límites diciéndoles que “No”, entonces nos recriminan, no lo aceptan y se crea un conflicto con ellos. Entonces, es buena táctica  observarse a sí mismo(a) cómo estas relacionándote con los demás en cuanto a poner tus límites.

3. Aceptarse a sí mismo: es ser consciente que no somos perfectos, que tenemos limitaciones y carencias. No se trata de una competición con nadie, se trata de ser auténticos y honestos. Aceptarse con tus cosas buenas y no tan buenas, con tus aciertos y errores, con tu luz y tu sombra pero sin juzgarse ni reprimirse, solo aceptando la realidad de lo que eres, tratando de mejorar lo que debes mejorar para tu paz interior. Si sientes rabia, ira, envidia, frustración o celos simplemente obsérvalos y aprende de ellos y luego trascenderlos. Todos sentimos lo mismo.

4. Vigila tu diálogo interno: es decir lo que te hablas a ti mismo. El exceso de pensamientos solo provocan sufrimiento porque la mayoría del tiempo nuestros pensamientos son negativos y falsos. Tenemos días maravillosos o días no tan buenos pero no por eso dejaremos de ser personas excelentes, productivas y poderosas. Aprende a tener cada mañana un diálogo interno contigo más positivo, motivador y abundante donde te digas a ti mismo palabras como “soy el mejor”, “mi vida es abundante”, “soy muy inteligente”, “estoy feliz conmigo mismo”, etc. Recuerda que la vida es un espejo, y cada uno reflejamos con nuestra vida nuestra manera de pensar. El inconsciente atrae lo que realmente somos y se manifiesta en el plano físico y en nuestro diario vivir.

5. Aprender a estar solo o sola: la vida es más bonita con amor, pero este llega sanamente cuando uno se siente bien consigo mismo. No podemos tener una relación sana si antes no nos hemos desarrollado como personas por lo que aprender a estar solo(a) es fundamental.

A todos nos gustaría tener una pareja ideal, personas a quien querer, etc. Pero una cosa es “necesitar” y otra muy diferente es “desear”. Cuando necesitamos no funciona. Primero tenemos que amarnos a nosotros mismos y aprender a convivir con la soledad y luego, seremos capaces de amar a los demás de una manera sana y madura.

Uno debe aprender a disfrutar de la vida sin pareja. Hay infinidad de cosas que hacer como descubrir y desarrollar nuestras habilidades, labrar nuestro futuro, dedicar tiempo a las aficiones, hacer amistades con gente buena, viajar, disfrutar de las pequeñas cosas, y sobre todo cuidarnos y amarnos como nos merecemos.

Además es conveniente que analicemos nuestras relaciones, ya que no solo existe dependencia emocional en las relaciones de pareja, también se puede dar en amistades, compañeros de trabajo, familia y personas de nuestro entorno. Em general, es una situación que puede establecerse en cualquier ámbito.

Para evaluar si tenemos la tendencia a establecer relaciones de dependencia con los demás podemos fijarnos en las características que definen a una persona dependiente como:

• Su felicidad se centra en una sola persona, no disfruta de otra cosa que no sea estar con quien ama o aprecia.
• Su alegría depende de cómo le tratan los demás y de lo que piensen de ella. Si se siente aceptada todo es genial, pero como sienta que cae mal o que tienen mala opinión de ella, su felicidad de esfuma.
• Evita a toda costa llevar la contraria para evitar enfrentamientos porque le invade el temor a molestar o a ser rechazado.
• Antepone el deseo de otros, al suyo propio. Se siente como si no tuviera capacidad de decisión.
• Solo está bien consigo mismo cuando percibe que es querido.
• L e invade a menudo el miedo a perder a esa o esas personas que tanto ama o aprecia. A su vez, ese miedo le impide disfrutar las relaciones.
• Cae fácilmente en los chantajes emocionales, ya que no soporta que por su culpa alguien sufra. Sacrifica su felicidad para dársela a otros.
• Prefiere sufrir antes que dejar a la persona a la que está enganchado(a). No tiene la fortaleza de cortar un contacto porque tampoco siente que tiene la capacidad de salir adelante sin esa persona a la que quiere.
• Necesita al otro(a), sino la vida pierde sentido.
• El sentimiento de culpa está a menudo con ella. Siente que es responsable de la felicidad de los demás, ya sea su pareja, familia, amistades, etc. Se siente con la obligación de contentar a los demás y si no lo hace se siente culpable.
• Quiere tener el control de la vida de la otra persona para tener la seguridad de que no la perderá. Se convierte en una especie de espía para seguir incluso las conversaciones que tiene con otras personas y deja de vivir su vida para seguir la del otro.
• La persona que ama está tanto en el centro de su vida, que sus amistades y demás pierden importancia para ella. Hay tendencia de aislamiento social, sólo quiere estar con esa persona, y cuanto más tiempo diario mejor.
• La relación genera ansiedad. La persona nunca está contenta porque quiere más, y sobretodo teme que la dejen, lo cual sería una catástrofe porque no se imagina la vida sin esa persona.
A cualquiera le gustaría tener a alguien especial en nuestra vida. Lo que diferencia a una persona no dependiente es que cuando está solo(a) puede tener momentos de melancolía, pero eso no le detiene para seguir disfrutando de otras facetas de su vida.

La persona con dependencia emocional necesita al otro para disfrutar. En cambio la persona dependiente no puede estar sola porque se deprime y su autoestima decae, siendo incapaz de disfrutar de la vida. Ha convertido la relación con el otro en su única necesidad para creer sentirse bien.

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