LA DIABETES Y SU CONFLICTO EMOCIONAL

LA DIABETES Y SU CONFLICTO EMOCIONAL

El páncreas es la glándula que está ligada al centro energético del plexo solar. Todo problema en esta glándula indica que existe un trastorno a nivel emocional. De hecho, este centro de energía administra las emociones, los deseos y la mente. La persona que padece diabetes es emotiva y a menudo tiene muchos deseos. Es del tipo de persona que desea algo para sí misma y también para todos sus seres queridos. Quiere que todos reciban una rebanada del pastel. Sin embargo, puede ponerse celosa cuando alguien tiene más que ella.

En general, es una persona muy servicial, pero con muchas expectativas. Actúa con todos como madre y se culpa fácilmente si lo que desea para los demás no se realiza. Existe en ella una gran actividad mental debida a una búsqueda intensiva de los medios necesarios para dar respuesta a sus expectativas. El hecho de cultivar tantos deseos oculta una tristeza interior que proviene generalmente de un gran deseo de ternura y amor que nunca ha sido satisfecho.

La diabetes se manifiesta en el niño cuando éste no se siente suficientemente reconocido. Su tristeza le ocasiona un vacío interior que busca una compensación. De este modo intenta llamar la atención.

La diabetes es una enfermedad del páncreas, glándula importante y con múltiples funciones en el cuerpo humano. Una de ella es producir insulina, la hormona necesaria para mantener una concentración normal de glucosa en la sangre. La diabetes es consecuencia de una deficiencia en la función endocrina del páncreas, que se manifiesta como un déficit de insulina. No obstante, algunos casos de diabetes se deben a una resistencia a la acción de la insulina, como también algunos tipos de obesidad.

Entre los principales síntomas de la diabetes se incluyen:

Frecuencia en orinar (fenómeno de la cama mojada en los niños). Sensación de hambre inusual. Sed excesiva. Debilidad y cansancio. Pérdida de peso. Irritabilidad y cambios del estado de ánimo. Sensación de malestar en el estómago y vómitos. Vista nublada. Cortaduras y rasguños que no se curan, o se curan lentamente. Picazón o entumecimiento en las manos o los pies. Infecciones recurrentes en la piel, la encía o la vejiga (cistitis). Elevados niveles de glucosa en la sangre y en la orina.

Significado Emocional

Tu diabetes se presenta para advertirte que te sueltes y te des tiempo para dejar que las cosas sucedan en lugar de querer controlarlo todo. Deja de creer que tu misión es disponer la felicidad de todos los que te rodean. Eres el tipo de persona que logra lo que quiere, pero los demás no necesariamente desean las mismas cosas ni en la misma medida que tú. Date tiempo para disfrutar las dulzuras de tu vida en su momento, en lugar de distraerte con lo que vas a querer mañana. Hasta ahora has preferido creer que lo que deseas es siempre para los demás. Acepta la idea de que esos deseos son, antes que nada, los tuyos, y luego reconoce todo lo que has obtenido hasta este momento. Acepta también que, aun cuando un gran deseo no se haya realizado en el pasado, ello no te impide apreciar los deseos pequeños que se hacen patentes ahora.

Si eres un  niño diabético, ha llegado el momento de que dejes de creer que eres el hijo perdido de la familia. Eres tú quien debe encontrar tu lugar.

Sentido Biológico

La diabetes también llamada diabetes dulce, se manifiesta por una secreción insuficiente de insulina por el páncreas que resulta de una incapacidad de éste en mantener un porcentaje de azúcar razonable en la sangre. Un exceso de azúcar sanguíneo se produce entonces y la sangre es incapaz de usar adecuadamente los azúcares en el flujo sanguíneo. Estos azúcares en exceso causan un porcentaje demasiado elevado de azúcar en la orina que se vuelve dulce.

El azúcar simboliza el amor, la ternura, el afecto, la diabetes refleja pues diversos sentimientos de tristeza interior. Es el mal de amor, una carencia de amor seguro porque necesito, a causa de mis heridas anteriores, controlar el entorno y la gente que me rodea.

Si tengo diabetes, suelo vivir tristezas seguidas, emociones reprimidas teñidas de tristeza inconsciente y ausentes de dulzura. La dulzura desapareció dejando sitio a un dolor continuo. Empiezo entonces a comer azúcar bajo todas las formas posibles: pastas alimentarias, pan, golosinas, etc. para compensar. El plano afectivo,  social o financiero puede resentirse. Intento compensar por todos los medios posibles. Me limito en muchos campos. Me vuelvo “amargo” (amargura) frente a la vida, es la razón por la cual encuentro mi vida “amarga” y compenso por un estado más “dulce”.

Al tener dificultad en recibir amor, me siento ahogado y sobrecargado, se vuelve evidente mi situación incontrolable y excesiva. El exceso está eliminado en la orina. Tengo pues una gran necesidad de amor y afecto, pero no sé actuar ni reaccionar cuando podría recibirlo. Tengo dificultad en recibir el amor de los demás y la vida pierde gusto para mí. Es difícil soltarme y expresar el amor verdadero. Mis esperas son frecuentemente desmedidas (quiero que la gente realice mis deseos) y me atraen frustraciones, ira, frente a la vida y el repliegue sobre sí.

Vivo mucha resistencia frente a un acontecimiento que quiero evitar pero que me siento obligado a sufrir. Por ejemplo, puede ser una separación, un traslado, un examen, etc. A esta resistencia se añadirá un sentimiento de disgusto, repugnancia, desdén frente a este acontecimiento. La hiperglicemia aparecerá pues en ese momento.

¿Qué hacer?

Necesito conscientizar pronto mi actitud interior . Necesito cambiar las situaciones que me afectan empezando a ver el amor y la alegría en todas las cosas. La diabetes (o hiperglicemia, exceso de azúcar en la sangre) y la hipoglicemia (insuficiencia de azúcar en la sangre), ambas vinculadas a la falta de alegría, están vinculadas directamente al amor que soy capaz de expresar para mí mismo y los demás.

En el caso de la diabetes gestacional, que se produce habitualmente después de la segunda mitad del embarazo, debo hacerme las mismas preguntas que hago a las personas afectadas de diabetes. Puede que la tristeza profunda, repugnancia o resistencia se revelen a mi consciencia. Este embarazo puede activar y ampliar en la madre gestante, el recuerdo más o menos consciente de estos sentimientos que posiblemente vivió en su infancia y la consecuencia será la diabetes. Después del parto, el regreso al estado normal le indican a la madre que estos sentimientos han desaparecido o que su importancia ha disminuido enormemente, lo cual trae un restablecimiento de la cantidad de azúcar en sangre. (Glucosa).

Aquella persona que esté pasando por una enfermedad tan agresiva como la diabetes debe tener los cuidados necesarios para controlarla, tales como la alimentación baja en azucares y carbohidratos, tomar los alimentos a horas exactas y en porciones medidas, recurrir a los medicamentos sugeridos por el médico, hacer ejercicio regular de bajo impacto y mantener una higiene adecuada de su cuerpo. Sin embargo, el área emocional juega un papel fundamental para encontrar la sanación del paciente. La correcta gestión de sus emociones, la sanación interior de heridas del pasado, su auto-valoración y reconocer el amor que le brindan sus seres queridos, amigos y demás personas, es la base de dicha curación porque de su inconsciente se desprogramará el sentimiento de culpa y rechazo que ha vivido por años.

La persona que esté padeciendo diabetes debe reflexionar desde su interior sobre algunos aspectos muy importantes como: “Hay tanto amor disponible de parte de los demás…”; “¿soy realmente consciente del amor que la gente tiene para mí?” “La gente me ama y debo verlo a partir de ahora”. Es necesario que “aceptes el pasado de un modo desapegado, por lo que es y no como debió ser”. ¡Es abriendo tu corazón como se producen los milagros!