LA INTELIGENCIA INTUITIVA DEL CORAZÓN

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Científicos del Instituto de HeartMath realizaron un estudio sobre el corazón y la interacción del cerebro, examinando cómo el corazón y el cerebro se comunican entre sí y cómo eso afecta a nuestra conciencia y la forma en que percibimos nuestro mundo.
El Instituto de HeartMath es una organización de investigación y educación sin fines de lucro reconocida internacionalmente dedicada a ayudar a las personas a reducir el estrés, el control de las emociones, construir la energía y la capacidad de una recuperación para una vida sana y feliz.
Por ejemplo, cuando una persona está sintiendo emociones muy positivas como la gratitud, el amor o el aprecio, el corazón late dando un determinado mensaje. Debido a que el corazón late en un campo electromagnético más grande producido en el cuerpo, investigadores fueron capaces de recoger datos significativos de la misma.
Rolin McCratey, Ph.D, y director de investigación en el Instituto, asegura que la información emocional en realidad está codificada y modulada en estos campos. “Al aprender a cambiar nuestras emociones, estamos cambiando la información codificada en los campos magnéticos que se irradiaban por el corazón, y que pueden afectar a quienes nos rodean. Estamos conectados fundamental y profundamente con los demás y con el  planeta.”
Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

El Corazón es Inteligente

Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza.
Primera Conexión
La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias. ¿Significa eso que el corazón puede influir en nuestra manera de pensar? Puede influir en nuestra percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones.
Segunda Conexión
La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.
Tercera Conexión
La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardíaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.
Cuarta Conexión
La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico.
¿Y se ordena con las emociones positivas?
Sí. Y sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón.
¿A qué conclusiones nos llevan estos descubrimientos?
El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza. ¿No será este nuevo circuito un paso más en la evolución humana? Hay dos clases de variación de la frecuencia cardiaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes.
¿Aparece con las emociones negativas?
Sí, con el miedo, la ira o la desconfianza. Pero hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente.
Como vemos, el cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.

El Lenguaje Del Corazón

Con frecuencia escuchamos decir a otras personas, y por supuestos nosotros mismos, que no saben qué decisión tomar en momentos de apremio o en situaciones decisivas y confusas. Algunos nos aconsejan diciendo “Escucha a tu corazón, El te dirá qué hacer…” sin embargo, no entendemos exactamente qué significa “escuchar el corazón”, o ¿Qué tipo de lenguaje el corazón entiende? O ¿Cómo me conecto con mi corazón?
El corazón no es solo un órgano, sino que por medio de El tenemos nuestro centro energético más poderoso, el corazón es el asiento del alma. Este órgano vital no solo tiene la capacidad y la energía para mover el cuerpo y alimentar cada célula y tejido con la sangre, proporcionando vida, sino que tiene la capacidad de conectarnos con nuestro propio ser interior, o sea, con lo que verdaderamente somos y por consiguiente con las demás personas. En el corazón están nuestros guías y maestros.
Histórica y sociológicamente el humanidad se desconectó del corazón cuando entró en la era de la revolución industrial, entró en la mentalidad de la producción y usó la lógica mental para ganar más dinero a través de los negocios. Es decir, se desconectó el corazón de la mente y como consecuencia vinieron una serie de problemas en la salud física y emocional de las personas.
Resultado de ello, tomó protagonismo la mente concreta en los individuos, y ésta, es la encargada de grabar todo lo que pasa a nuestro alrededor, crea archivos de lo bueno y lo malo, juzga, inventa creencias y pide explicaciones, tiene dudas, se hace “películas” y alimenta el ego. Y la verdad es que esto no tiene nada que ver con nuestra propia esencia, con nuestro corazón.
Por ejemplo, la mente se pregunta: “debo perdonar a mi pareja por lo que me hizo? Y ella te responde “No lo perdones porque no se lo merece!”. Es porque la mente racionaliza todo, lo filtra todo, basada en sus creencias, valores y principios que has aprendido en el pasado. La  mente juzga, culpabiliza y rechaza lo que ha grabado en sus archivos y programas en el inconsciente.

Mente y Corazón

Es la pareja interna ideal. Necesitamos equilibrar y desarrollar una conexión entre nuestra mente y nuestro corazón. La mente es una herramienta y el corazón es nuestra guía. Ante una decisión a tomar, si nos sentimos incómodos, debemos revisar si usamos más la mente o el corazón. Si en dicha decisión nos sentimos en completa paz, entonces estamos íntegros mente-corazón y tal decisión es la más adecuada.
Las respuestas de la mente son automáticas, truculentas, neuróticas y complicadas. Las del corazón son simples, sabias, rápidas y es lo que debe ser. La mente tiene razones que el corazón no comprende.

La Intuición

Del latín intueri «mirar hacia dentro» o «contemplar» es un concepto de la teoría del conocimiento aplicado también en la epistemología que describe el conocimiento que es directo e inmediato, sin intervención de la deducción o del razonamiento, siendo considerado como evidente.
La intuición es una escala más elevada que el intelecto y la inteligencia. Es una manera más inteligente de ver la vida. Buda decía que “la intuición y no la razón atesora la clave de las verdades fundamentales”. La intuición interpreta el corazón.
Todos los seres humanos tenemos esta capacidad que puede describirse como la facultad de entender algo sin razonamiento, lógica o sentidos. Bajo este punto de vista, cualquiera de nosotros, experimentamos con frecuencia ráfagas de comprensión intuitiva. Sucede que estamos acostumbrados a desechar todo cuanto no proceda de la lógica, y no solemos prestar mucha atención a estos mensajes.
Para Carl Jung, la intuición es “la función psíquica que percibe las posibilidades inherentes al momento presente”. Yo entiendo esto como la función que nos posibilita darnos cuenta del sentido de una situación que estamos viviendo.
En el modelo de tipología de Jung, la intuición…es una función irracional, porque su aprehensión del mundo se basa en la percepción de hechos dados [que no tienen que ser razonados]… [la intuición] a diferencia de la sensación, percibe vía el inconsciente y no depende de la realidad concreta. En la intuición, un contenido se presenta entero y completo, sin que seamos capaces de explicar o descubrir cómo se originó dicho contenido. La intuición es un tipo de aprehensión instintiva, sin importar los contenidos… El conocimiento intuitivo posee certeza y convicción intrínsecas. Y todo ello tiene asiento en la inteligencia del corazón.

¿Cómo hago para escuchar mi corazón?

Lo primero es empezar a romper con las estructuras de pensamiento que tenemos. “No creas nada sin antes pasarlo por el filtro del corazón” (Buda). Y la biblia dice: “Pero el SEÑOR le dijo a Samuel: —No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo lo he rechazado. El SEÑOR no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el SEÑOR mira el corazón”. 1 Samuel 16:7
Para escuchar el corazón debo tener el valor de cuestionarme todas mis creencias. Es decir, es desarrollar la capacidad de cuestionar mi sistema de creencias, mis hábitos, mis costumbres y automatismos mentales. La mayor parte del tiempo si alguien nos pregunta o dice algo, nosotros respondemos Si o No, pero no somos conscientes que esa respuesta es automática, y así tomamos decisiones que no queríamos tomar realmente, porque fue la mente la que actuó, y tú no lo querías hacer en realidad. Esta actitud es lo que conocemos como incoherencia: creemos una cosa, pensamos otra y hacemos otra muy distinta.
Por lo tanto, para ser coherentes hay que hacer lo que queremos hacer desde el corazón, no desde la mente. La mente habla desde del mandato y la obligación, pero el corazón habla desde tu esencia, lo que quieres de verdad. Ejemplo: ¿Vas a ir a la fiesta de tu amiga? Decide según lo que desde lo profundo del corazón quieres hacer: ir o no ir, pero sin sentir culpabilidad ni vergüenza, cualquiera que sea la decisión. Seamos auténticos! No aparentes lo que no eres.
Las relaciones con la demás personas son sanas cuando hay coherencia entre ellas. No apariencias. Es ser, no parecer.
Escucha con tu corazón diariamente: Toma consciencia, obsérvate a ti mismo la mayor parte del tiempo y practica la coherencia. El poder de la vida está en tu corazón: voluntad, inteligencia y amor. Esto transforma y amplía el campo magnético de cada persona y todo a su alrededor.

Datos Sorprendentes Sobre Tu Corazón

¿Sabías que? Tu corazón emite campos electromagnéticos que cambian de acuerdo a sus emociones.
¿Sabías que? El corazón humano tiene un campo magnético que puede ser medido hasta varios metros de distancia del cuerpo humano.
¿Sabías que? Las emociones positivas crean beneficios fisiológicos en tu cuerpo, por lo tanto, esas emociones son un vehículo para sanar enfermedades en las personas.
¿Sabías que?  Puedes estimular tu sistema inmunológico mediante la evocación de emociones positivas.
¿Sabías que? Las emociones negativas pueden crear el caos del sistema nervioso, y que las emociones positivas hacen todo lo contrario.

¿Y cómo puedo activar el magnetismo de mi corazón?

Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el entusiasmo, el perdón, el agradecimiento y el no juzgar a los demás. Es la práctica de pensamientos y emociones positivas. En esencia, liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.
Esto es importante para la raza humana, podríamos empezar a cambiar la forma de lo que sentimos en nuestro interior, mejorando nuestro entorno y cambiando patrones de pensamiento, sentimientos y emociones. No hay mucho que se puede lograr a partir de un sentimiento de tristeza, angustia, sufrimiento, enojo o ira.
Cultive el silencio, contacte con la naturaleza, viva periodos de soledad, ore, medite, lea libros de crecimiento espiritual, contemple, cuide su entorno vibratorio, trabaje en grupo, viva con sencillez. Y pregunte a su corazón cuando no sepa qué hacer.