LA PACIENCIA ES UN RASGO DE PERSONAS MENTALMENTE FUERTES

Home / Blog / Las Emociones / LA PACIENCIA ES UN RASGO DE PERSONAS MENTALMENTE FUERTES
Paciencia es una virtud consistente en soportar con resignación infortunios, trabajos, ofensas, etcétera, sin lamentarse. La palabra paciencia es de origen latín, proviene del verbo “pati” que significa “sufrir”, por lo tanto, la paciencia se ve reflejada cuando una persona soporta en silencio situaciones desagradables.
Según el filósofo y científico, Aristóteles, la paciencia es aquella que permite al individuo sobreponer a las emociones fuertes generada por las desgracias o aflicciones. En virtud de ello, se puede decir que la paciencia está ligada con la personalidad madura, educada y humana de una persona ya que faculta al ser humano ser atento, saber escuchar, hablar y ser cuidadoso en cada una de las acciones y decisiones a tomar. Los individuos que desarrollan la paciencia son también emocionalmente inteligentes, saben cuando y cómo tomar control de sus propias emociones y las de los demás.
La paciencia no es pasividad ante el sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse: es fortaleza para aceptar con serenidad el dolor y las pruebas que la vida pone a nuestra disposición para el continuo progreso interno. Definitivamente la paciencia es una virtud, una virtud que acompaña al ser humano y que se caracteriza por el poder soportar todos los contratiempos y las dificultades que se nos atraviesan en el camino.
Un Concepto Claro
No debemos confundir paciencia con debilidad, falta de carácter o simplemente reprimir emociones o sentimientos, no, la paciencia es un rasgo de personas mentalmente fuertes. Se es paciente porque poseemos madurez, entendemos las circunstancias adversas con más sabiduría y comprendemos que las crisis son oportunidades para aprender, crecer y ser mejores seres humanos.
Viéndolo desde el punto de vista filosófico, “la paciencia es la constancia valerosa que se opone al mal y a pesar de lo que sufre el hombre no se deja dominar por él”. Muchos momentos de nuestra vida requieren de paciencia, pues implica tolerancia, calma, pasividad frente a la manera en la que accionamos ante determinadas situaciones o determinados momentos.
No se trata únicamente de poseer la virtud del aguante, de la tolerancia a las adversidades, consiste además en enfrentar estas contrariedades con fortaleza, con entereza y sin lamentos, esto es lo que caracteriza a las personas maduras, aquellas que saben esperar con calma lo que no depende de ellas y que definitivamente transforman el sufrimiento que acompaña la espera.
La paciencia es necesaria para vivir en pareja, para negociar, para no volverse loco en un atasco de tráfico. Para cualquier situación en la que puedas ponerte en el lugar del otro en vez de gritarle.
Hay circunstancias en nuestra vida que lamentablemente no podemos cambiar de forma inmediata, hay momentos que no podemos transformar de una manera rápida, y definitivamente no siempre se obtendrán resultados que esperamos o que queremos, sin embargo, desarrollando la paciencia, cultivando la sabiduría de esperar y de tolerar cualquier adversidad y cualquier situación, esa espera será distinta, nos hará diferentes, será parte de la madurez del ser humano, será parte de nuestra personalidad y de nuestra manera de enfrentar la vida y finalmente, sabremos reconocer cuando llegan los resultados oportunos y sacar provecho de ellos.
Haz de la paciencia tu eterna compañera, conviértela en tu aliada, recíbela cada vez que la veas llegar, aprenderás a ser una persona más serena, más comprensiva, con menos prejuicios y por ende tendrás una visión más clara de todas las cosas. Ser más paciente contribuye a gozar de mejor salud, tomar mejores decisiones y conservar las amistades.
La sabiduría y la madurez que otorga la paciencia no se aprende, nadie te la cuenta, no se transmite, solo está latente esperando pacientemente ser encontrada.
“Un hombre no se siente orgulloso de las alegrías y del placer. En el fondo lo único que da orgullo y alegría al espíritu son los esfuerzos superados con bravura y los sufrimientos soportados con paciencia”. Roberto Walser
Aprender a Esperar
De igual manera, la paciencia es la entrega y sosiego en las cosas que se desean mucho. La paciencia representa la capacidad de aprender a esperar por alguien o por algo, por ejemplo: ella tuvo mucha paciencia en su trabajo hasta que logro que la ascendieran a jefa. Asimismo, el término paciencia hace referencia a la lentitud y tardanza en las cosas que se debían de ejecutar prontamente. En consecuencia, el acto de tener paciencia significa perseverancia en relación a algo, a una situación que no tiene una data para concretizarse, en relación a esta situación existen múltiples ejemplos, como: para realizar un lindo jardín se debe de hacer cada paso con paciencia.
La paciencia es un valor positivo del ser humano y, debe de estar presente en todos los contextos del hombre, bien sea, en la casa, en el hogar, en el lugar de trabajo para poder afrontar de la mejor manera los problemas que se pueden suscitar y, así abordarlos con más eficiencia ya que actuar de manera apresurada no permite reflexionar y tomar la mejor postura. Asimismo, junto a la paciencia se desarrolla otras virtudes como la tolerancia, el respeto, la perseverancia, la calma, la serenidad, entre otros que permite al individuo tomar el control y poder superar todos los obstáculos que se presentan día a día.
La paciencia es un rasgo de carácter que nos permite pasar por situaciones caóticas sin derrumbarnos, nos permite educar a nuestros hijos sin gritos y aceptar a los compañeros de trabajo sin deprimirnos, entre muchas otras cosas.
¿Cómo Cultivar La Paciencia?
1. Busque la Raíz del Problema: cada vez que se encuentre en un momento donde usred sabe que puede perder el control de sus emociones, deténgase, observe en usted qué factor puede descencadenar la impaciencia: personas, familia, instituciones, etc.Usted debe identificar que cosas usted no acepta en otros o que le irrita de ellos, por ejemplo: que le hagan esperar, que lleguen tarde a una cita, la injusticia, la imprudencia, etc. Una vez seamos concientes de la raíz del problema evitemos perder la paciencia y cambiemos de actitud. Al principio puede ser un poco deficil cultivar ésta virtud, pero con perseverancia se logrará.
2. No  Se Complique: vea la vida con más sencillez. No todas las personas son eficientes como nos gustaría, cada cual va a su propio ritmo. No se desgaste reselviendole problemas a los demás que le roban su energía y tranquilidad. Por eso, como se ha dicho siempre, hay que tomarse las cosas con calma. Dedique tiempo a disfrutar de la vida y a forjar amistades estrechas con unas cuantas personas, en vez de buscar amistades superficiales en una red interminable de contactos. Administre bien las horas del día y establezca sus prioridades. Tenga cuidado con las aficiones y los aparatos que puedan mantenerlo demasiado ocupado. Para simplificar su vida, tal vez necesite examinar su rutina diaria. ¿Qué podría tomarse con más calma? ¿De qué podría prescindir?
3. Sea Realista: lo cierto es que las cosas no siempre suceden tan rápidamente como nos gustaría. Tener paciencia es aceptar el hecho de que el tiempo avanza a la velocidad del tiempo y no a la de nuestras expectativas. tenga presente que no podemos controlar todo lo que nos sucede. No permita que su paciencia flaquee ante circunstancias que usted no puede controlar. Más bien, analice qué factores sí puede controlar.
4. Cultive Su Espiritualidad: los principios espirituales son de gran ayuda para que desarrollemos paz interior, tranquilidad y sabiduría. Por ejemplo, la Biblia nos enseña que “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”. Filipenses 4:6-7
“Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea”. Benjamin Franklin