LA RELACIÓN ENTRE MENTE Y CUERPO

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El síntoma y la enfermedad son consecuencia del estado mental. La máxima fundamental que se debe comprender es que el cuerpo obedece a la mente. Por lo tanto, el cuerpo tiende a manifestar lo que la mente cree. La creencia puede albergarse consciente o inconscientemente. Esta máxima es consecuencia de la ley de la conciencia que afirma: solo estamos sujetos a aquello que tenemos en mente. El único poder que cualquier cosa tiene poder sobre nosotros es el de la creencia que le damos. Con poder, me refiero a la energía y a la voluntad de creer.

La Influencia de la Mente

Nuestra predisposición a aceptar creencias negativas depende, en primer lugar, de cuánta negatividad tengamos. Por ejemplo, una mente positiva se negará a aceptar pensamientos negativos y los rechazará por considerarlos falsos. No admitirá ideas negativas comúnmente aceptadas. Sabemos lo fácil que es venderle auto condena a una persona con sentimiento de culpa, o miedo a una enfermedad a una persona temerosa.
La idea de que los resfriados se contagian es un buen ejemplo. Una persona que tenga suficiente culpa, miedo y candor con respecto a las leyes de la conciencia se suscribirá a la idea de que “todos se resfrían”. Debido a la culpa inconsciente, siente que “merece” resfriarse. El cuerpo obedece a la creencia mental de que los resfriados están causados por virus, que se “agarran” a nosotros y nos contagian. Así, el cuerpo, controlado por las creencias de la mente, manifiesta el resfriado. La personalidad que ha soltado las energías negativas subyacentes a la culpa y al miedo no tiene una mente temerosa que crea que “hay un resfrío que da vueltas por ahí y lo más probable que me contagie como los demás”.

El Poder del Pensamiento

El pensamiento es poderoso, porque tiene una vibración de alta frecuencia. En realidad, un pensamiento es una cosa, tiene un patrón de energía. Cuánta más energía le damos, más poder tiene para manifestarse físicamente. Esta es la paradoja de buena parte de la llamada “educación para la salud”: se refuerzan los pensamientos de miedo y se les da tanto poder que, en realidad, son los medios de comunicación los que crean las epidemias (por ejemplo, la gripe porcina). Las “advertencias” de los peligros para la salud configuran el entorno mental para que se produzca exactamente lo que se teme.
La investigación clínica demuestra el poder de la mente sobre el cuerpo. Por ejemplo, en un estudio, a un grupo de mujeres se les dijo que se les daría una inyección de hormonas para, provocar la mestruación. En realidad, solo se les dio un placebo: una solución salina. Sin embargo, más del 70% de ellas presentaron tensión premestrual temprana con todos los síntomas físicos y psicológicos.
El premio Novel sir John Eccles dijo que, después de toda una vida de estudio, tenía claro que el cerebro no es el origen de la mente, como han asegurado la ciencia y la medicina, sino al revés. La mente controla al cerebro. Como una estación receptora o estación radial, los pensamientos son similares a las hondas y el cerebro parece un receptor. Como un aparato receptor o un panel de control, el cerebro recibe formas de pensamiento, las traduce  a un funcionamiento neuronal y las almecena en la memoria. Es decir, el cerebro es activado por la intención mental y no al contrario.

¿Qué Tipo de Pensamientos Mantienes?

Lo que tenemos en la mente y almacenamos en el inconsciente tiene el poder de alterar la actividad cerebral y la neuroanatomía. Estamos sujetos a todo tipo de efectos producidos sobre nuestros sistemas corporales por las creencias conscientes e inconscientes que la mente mantiene. Esto incluye las creencias en  los supuestos efectos de distintos alimentos, los alérgenos, los trastornos menopáusicos y mestruales, las infecciones y todas las demás enfermedades asociadas a sistemas específicos de creencias, junto con la propensión subyacente al estrés, debido a la presencia de sentimientos negativos reprimidos.

Louise Hay dijo: “Los pensamientos crean tu vida”. Somos responsables del 100% de lo que ocurre en nuestra propia vida. Nuestras formas de pensamientos y sentimientos crean nuestras experiencias. Los pensamientos que tenemos y las palabras que decimos tienen un impacto tremendamente poderoso sobre nuestro cuerpo.
Las formas de pensamiento y de cómo tomamos decisiones en la adultez, lo hemos aprendido en nuestra infancia, a partir de los 3 años de edad, de nuestros padres y del entorno donde vivíamos. Y generalmente ese patrón de pensamiento aún lo tenemos, y es precisamente ese sistema de pensamiento el que debemos revisar y cambiar si no ha sido efectivo a lo largo de nuestra vida. Somos víctimas de otras víctimas. Nuestros padres nos enseñaron lo que sabían. Por lo tanto, nadie es culpable. Si ellos recibieron amor, pues nos dieron amor, si conocieron el respeto, pues nos mostraron el respeto, y así sucesivamente. Recuerda que gente herida hiere a la gente.
¿Te has fijado qué palabras usas más frecuentemente cuando hablas con otros? Pon mucha atención a eso. Las personas tienden a hablar, la mayoría del tiempo, de forma negativa. Cada pensamiento que tenemos y cada palabra que decimos es una afirmación positiva o negativa, lo cual crea nuestras experiencias.
Cualquier cosa o situación que afirmamos negativamente la conservamos, porque estaremos luchando contra lo que el universo te ha dado. Pero en cambio, si eso mismo lo afirmas con palabras de amor, el universo sabrá que estás listo para recibir algo nuevo y mejor porque has demostrado agradecimiento. Por ejmplo, alguien dice “estoy aburrido con este trabajo”, debería cambiar esa afirmación por  “amo lo que hago en mi trabajo”, y sentirlo realmente. Te aseguro que lo que deseas en tu trabajo se cumplirá o se te dará otro mejor.

Sanar el Cuerpo

Para cada parte del cuerpo y para cada malestar hay una pauta mental, y cuando reconocemos cuál es esa pauta, debemos cambiarla para mejorar nuestra salud. Nadie quiere estar enfermo, aunque algunos si lo desean porque quieren conseguir algo. Sin embargo la enfermedad es importante para cada persona debido a que es la mejor manera del cuerpo decirnos que tenemos una idea falsa en la conciencia.

Algo que hacemos, algo que creemos, algo que decimos que no es para nuestro mayor bien, entonces el cuerpo nos dice: “Hey! Pon atención…esa creencia o pensamiento no es verdadera”.
La enfermedad no tiene más que un fin: ayudarnos a subsanar nuestras “faltas” y hacernos sanos. Nuestro mejor amigo nunca se atrevería a decirnos la verdad tan crudamente como nos la dicen siempre los síntomas. No es pues, de extrañar que nosotros hayamos optado por olvidar el lenguaje de los síntomas. Y es que resulta más cómodo vivir engañado.
La enfermedad y curación son conceptos que pertenecen exclusivamente a la conciencia, por lo que no pueden aplicarse al cuerpo, pues un cuerpo no está enfermo ni sano. En él solo se reflejan, en cada caso, estados de la conciencia.

Creencias que Predisponen a la Enfermedad

Para determinar nuestra propensión a la enfermedad podemos examinar las preguntas siguientes:
¿Me preocupo por mi salud y tengo pensamientos de miedo con respecto a lo que me pueda pasar?
¿Siento una sensación secreta de miedo, excitación y peligro cuando oigo hablar de una enfermedad que se está anunciando actualmente y está de moda?
¿Dedico tiempo a chequeos constantes, leo acerca de enfermedades o me asustan las historias sobre ellas que veo en televisión?
¿Creo que el medio ambiente y los alimentos están llenos de peligros ocultos, o que los alimentos contienen aditivos venenosos que causan enfermedades?
¿Creo que ciertas enfermedades son hereditarias?
¿Me gustan los programas de hospitales en televisión?
¿Soy una persona aterrada por la culpa?
¿Estoy lleno de ira?
¿Condeno la conducta de otras personas?
¿Albergo sentimientos y rencores?
¿Me siento atrapado y sin esperanzas?

Generalidades y Síntomas de Diferentes Partes del Cuerpo

La Cabeza: básica y metafísicamente nos representa. Es la parte más visible de cada persona. Cuando nos duele la cabeza es porque nos sentimos muy mal con nosotros mismos. Los dolores de cabeza casi siempre invalidan el “YO”, significa que hay algo en nosotros que nos hace sentir mal. Cuando experimentes un dolor de cabeza pregúntate: “¿Qué es lo que me hace sentir mal? o ¿Por qué me menosprecio a mi mismo? Todo error que cometemos es una experiencia para aprender, no para castigarse. En cambio, brindate amor a ti mismo, cambia esa energía negativa de menosprecio por la energía sanadora del perdón a ti mismo y el amor por ti.
Los Oídos: es la capacidad de escuchar la verdad. Cuando hay problemas con los oídos es porque no eres feliz con lo que escuchas. Los dolores de oído son  muy comunes en los niños pequeños, esto debido, primero, a que escuchan muchas cosas que no les gustan y les producen rabia, y no pueden hacer nada, y segundo a que escuchan muchos no constantemente.
El Cabello: cuando estamos muy tensos, el folículo se cierra, pierde circulación de sangre, se debilta y se cae. Si continuamos tensos podemos perder todo el cabello y provocar calvicie.
Los Ojos: son la capacidad de ver. Si tenemos algún problema en los ojos significa que tenemos miedo de ver algo o que no sabemos ver una situación, pude ser algo del pasado, del presente o del futuro, puede ser una parte de nuestra vida o toda, o quizas vemos la vida desde dos puntos diferentes. Si tienes astigmatismo, es como si vieras la vida en dos direcciones diferentes. Cuando se usan anteojos, no necesariamente significa que la persona se está haciendo mayor o va camino a la vejez, lo que ocurre es que se han pasado la vida dicéndose “no quiero ver eso”, “no quiero ver aquello”. Todos los órganos de los sentidos se fijan en lo que decimos. Lo tienen en cuenta todo y empiezan a desconectarse.
La Boca: es la capacidad de desglosar ideas para analizarlas, tomar decisiones con respecto a ellas, distinguirlas y saborearlas como se hace con la comida. Los problemas dentales, significan una indecisión prolongada. La garganta es la via de la expresión, es donde nos expresamos a nosotros mismos, es donde decimos “Soy, Deseo, Tengo y Quiero”. Por ella fluye nuestra creatividad. Cuando creemos que no tenemos derecho a defendernos es cuando tenemos problemas de garganta. La laringitis y la irritación de la garganta son simplemente rabia y se está tan enfadado que no se puede ni hablar.
Glándula Tiroides: tiene que ver con la creatividad. Tenemos problema con esta glándula cuando no podemos expresarnos. Las personas con trastornos de tiroides hacen lo que dice su marido, su madre, su padre, su novio, su novia o su jefe, etc., es decir hacen lo que quiere otra persona, no lo que quiere ella. Están condicionadas por el famoso “Qué dirán…”
Los Hombros: tiene que ver con la carga que llevamos. Podemos llevar sobre los hombros el peso del mundo, cargar los problemas de otras personas, sin dejarlos en libertad para que asuman su propia libertad. No llevemos cargas pesadas. La vida no tiene por qué ser una carga pesada.
Manos y Brazos: cogen y abrazan ideas, acontecimientos, situaciones y experiencias. Cuando tenemos problemas en los brazos, generalmente significa que estamos pasando por una experiencia que nos resulta difícil de abrazar o que talvez es demasiada.El antebrazo tiene que ver con las habilidades y el brazo con las capacidades. Cuando hay problemas en las manos eso significa que se está experimentando algo muy difícil de manejar.
La Espalda: es el soporte de la vida. Cuando hay problemas de espalda significa que en algún nivel no nos sentimos apoyados. La parte superior, significa falta de apoyo emocional por parte del esposo o esposa. La parte central tiene que ver con el sentimiento de culpabilidad que se va acumulando ahí. La parte baja de la espalda está relacionada con los asuntos económicos. El nervio ciático tiene que ver con el miedo al dinero, creen que sin el dinero no pueden vivir. Y existe algo mucho más importante que el dinero, y se llama el amor. Tenemos una cantidad enorme de cosas que no necesitamos comprar, como el aire, sin él no podríamos vivir.
Los Pulmones: tienen que ver con inspirar vida. Inspiramos el aire para que todas las céluas del cuerpo trabajen bien. Las personas que tienen problemas de pulmones o fuman demasiado se están diciendo “no merezco la pena vivir”, porque se están acortando la vida.
Los Senos: tienen que ver con la maternidad, la alimentación y el cuidado. Los problemas en las mamas están relacionados con estos aspectos. Todas las mujeres con cáncer de mama es porque no tienen cuidado de sí mismas: dan y dan y dan sin nutrirse ellas mismas y evidentemente sienten mucho resentimiento por ello. El resentimiento es una pauta que corroe el cuerpo y se convierte en cáncer. Una rabia guardada por largo tiempo se convierte en resentimiento, y éste, en cáncer.
Artritis: las personas que sufren de artritis suelen ser muy criticonas con ellas y los demás. Por fuera se ven muy amables, pero por dentro critican con dureza a los demás. Ven la vida negativamente. No se sienten amadas.
Cáncer: conflicto de identidad. Personas con resentimientos de larga duración. Problemas emocionales pendientes del pasado sin resolver que los hace sentir profundamente heridos. Odio y rencor profundos.
Fibromialgia: sienten que la gente no les cree porque el dolor no se ve. Es un sufrimiento interior, es la enfermedad de las fibras familiares.
Diabetes: nostalgia de lo que pudo haber sido. Gran necesidad de controlar. Tristeza profunda. Mala alimentación emocional. No recibo lo que quiero afectivamente.
Hipertensión: desvalorización con respecto a la familia. Falta de reconocimiento. Querer que alguien se vaya de la casa. No afrontan los problemas. Conflictos emocionales sin resolver. Agresividad reprimida.