LAS CRISIS SON MOMENTOS DE SANACIÓN

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Una crisis es un cambio brusco o una modificación importante en el desarrollo de algún suceso, y ésta puede ser tanto física como simbólica. Crisis también es una situación complicada o de escasez.
Es relativamente fácil sentir gratitud cuando ocurren cosas buenas y nuestra vida se desarrolla tal como deseamos; incluso en esos momentos solemos darlo todo por descontado. Es muy bueno, positivo y reconforntante dedicar, cada día, unos instantes a expresar nuestra gratitud y aprecio a otras personas, a la Tierra, a nuestro poder superior Dios, a la vida. Es my importante tener una mente agradecida y aprender a reconocer todo lo bueno y malo que nos pasa a diario, así sea grande o pequeño, significante o no. Si no lo reconoces, solo vives como una marioneta impulsado  por tus instintos. En cambio, si agradeces desde lo pequeño hasta lo más grande, es porque tu mente está despierta y consciente a la realidad del universo.
«No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.»  Albert Einstein.

Expresa Gratitud

Ahora, es bastante difícil expresar gratitud cuando estamos pasando por un periodo malo en nuestra vida y no nos va como desearíamos que nos deba ir. En esas ocasiones, lo más probable es que nos sintamos dolidos, confundidos o resentidos, lo cual es perfectamente natural. Dar gracias en medio de una “tormenta” no siempre es fácil, pero quien aprende hacerlo, es porque ha comprendido el valor de madurar a través de las experiencias dolorosas, y es tremendamente enriquecedor.
La gratitud es lo último en que se nos ocurre pensar en esos momentos complicados. Ha habido ocasiones en mi vida en que he sentido unos tremendos deseos de levantar el puño hacia el Universo preguntando por ¿qué me ha asestado ese cruel golpe?
De todos modos, es interesante cómo después de pasar por momentos difíciles, al mirar retrospectivamente solemos ver que había algo importante y necesario en esa experiencia. Es posible que no lleguemos a verlo hasta que hayan pasado meses o incluso años, pero finalmente nos damos cuenta de que aprendimos una importante lección, nuestra sabiduría se hizo más profunda, hubo un despertar, o tal vez se nos abrió una nueva puerta a consecuencia de los acontecimientos que nos parecieron tan negativos en el momento.
Por ejemplo, la pérdida de un trabajo puede habernos llevado a una curación espiritual o emocional. El fin de una relación puede habernos dado la oportunidad de descubrir que necesitábamos un tiempo de soledad, o tal vez nos despejó el camino para una relación más satisfactoria. En ese momento podríamos comenzar a sentimos agradecidos de que la vida se haya desplegado como lo hizo.

Crisis de Sanación

A los momentos dolorosos de la vida yo los llamo «crisis de sanación». Dejamos atrás algo viejo y nos abrimos a algo nuevo. Con frecuencia esto sucede porque nuestra conciencia ha aumentado y por lo tanto ya no podemos vivir de la antigua forma. A veces nos enfrentamos con un cambio necesario que debemos hacer en nuestro interior y/o en nuestra vida. Hay un proceso de duelo o aflicción por el que debemos pasar cuando dejamos algo a lo que hemos estado aferrados. Hemos de permitirnos sentir el miedo y la tristeza, y también recordarnos que en esa experiencia hay un regalo que sencillamente no vemos todavía.
Así pues, si en estos momentos estás pasando por una crisis de sanación, busca todo el amor y el apoyo que puedas y date permiso para experimentar plenamente todos los sentimientos que surjan. Pide que el regalo de esta experiencia se te revele tan pronto como estés preparado para él. Y ten presente que cuando pase un tiempo y hayas adquirido perspectiva, nuevamente sentirás gratitud por el increíble viaje de tu vida.

Crecer por Medio de la Crisis

Este crecimiento es emocional y puede significar muchas cosas, incluso el «aumento de la capacidad para hacer frene a los problemas, actitudes más maduras y sinceras ante la vida, mejores relaciones con los demás, mayor independencia de criterio ante nuevas experiencias, una sensibilidad más aguda a las necesidades y problemas de los demás, lazos más fuertes con los seres queridos y mayor capacidad para encarar los problemas de la vida en forma constructiva.

El crecimiento es el único resultado positivo de una crisis. Cualquiera sea la forma que adopte, el crecimiento puede definirse como la elaboración de la experiencia crítica de manera que pase a formar parte de la trama de la vida, dejándolo a uno preparado para enfrentar el futuro. Usted ha crecido como consecuencia de una crisis si, cuando la crisis ha terminado, está listo para seguir viviendo, trabajando, divirtiéndose y amando.
A menudo las personas que han crecido mediante las crisis cuentan que descubrieron habilidades y recursos que nunca habían usado antes; sucede lo mismo que cuando despiden a alguno de un empleo y entonces aprovecha para seguir su vocación, lo que había soñado toda la vida.
Muchos dicen que manifiestan más sus sentimientos. Sobre todo los hombres se vuelven más tiernos y expresan más sus emociones, son más delicados con sus esposas, más cariñosos, como resultado de haber sido sacudidos por una crisis matrimonial.
Algunas crisis acercan a los miembros de la familia. Suele ocurrir que ante el dolor de la pérdida, los familiares se dan cuenta de lo que significa la relación entre ellos. El crecimiento se produce cuando aprenden a expresar el cariño con más naturalidad.
Nuevos sueños, nuevos planes, nuevas actitudes frente a la vida pueden desarrollarse en las personas que han superado crisis. Muchas encuentran un nuevo significado en sus creencias religiosas y desarrollan una comprensión más madura de Dios. Muchas personas se sienten más fuertes de lo que creían que eran y adquieren una mejor opinión sobre sí mismos.
El crecimiento como resultado de una crisis puede ocurrir en cualquier aspecto de la vida. Pero los riesgos son grandes. Existe tanto el peligro como la oportunidad.
En el corazón de aquella persona que se levanta en medio de las “cenizas” de su vida, está la idea de que el dolor de la crisis puede transformarse en algo ventajoso para usted. Ya sabe que su vida no volverá a ser la misma. Lo que es posible que no sepa es cómo dirigir sus esfuerzos para lograr un futuro nuevo y hasta mejor para usted.

Cuide su Salud

Un peligro que está siempre presente en una crisis es la muerte: el suicidio o el homicidio. Pero existen otros peligros físicos que acompañan a las crisis además de los de violencia y muerte. La tensión psicológica de la crisis siempre acarrea una tensión física.
Los músculos se tensan y eso conduce a los dolores de estómago, el cuello rígido, el dolor de espalda; se hace más lenta la circulación de la sangre produciendo dolor de cabeza y mal dormir; los nervios parecen estar al descubierto, invitando al abuso del alcohol o de las drogas para calmarlos.
Si bien todo eso es negativo de por sí, existe también el riesgo de que se adopten malos hábitos que continuarán cuando termine la crisis.
No es raro que una persona que ha dejado de fumar hace mucho tiempo vuelva a hacerlo después de alguna seria crisis matrimonial o una perturbación en el trabajo. Otro individuo puede desarrollar la costumbre de comer por ansiedad después de la enfermedad o la muerte de un miembro de la familia.
La manera como se sienta en las primeras etapas de la crisis será distinta de la forma en que se sentirá después. En las primeras etapas usted sólo quiere mantenerse vivo/a; más adelante, cuando la vida empiece a normalizarse un poquito, tendrá la oportunidad de hacer algo más en las áreas de la nutrición, el ejercicio y el descanso.
Las grandes crisis de la vida suelen señalar el comienzo de nuevos estilos de vida, más sanos, para muchas personas. Cuando se está en una crisis lo último que usted quiere oír es que alguien le diga:»come bien y haz bastante ejercicio» o «encuentra la manera de relajarte y liberarte de todas las tensiones». Está con dolor, su mundo está en crisis, su vida se ha dado vuelta totalmente.
No se puede comer. No hay tiempo para hacer ejercicio: se está demasiado ocupado conduciendo de ida y de vuelta al hospital o tratando de encontrar trabajo o simplemente tratando de pasar el día. El descanso  y el relajamiento suenan bien pero se tiene la conciencia del dolor emocional latiendo en uno, el descanso es inconcebible; y la relajación, imposible.
Es verdad: la naturaleza misma de una crisis está en oposición directa al bienestar físico. Pero también otra cosa es cierta: se debe cuidar el organismo primero; de otra manera nada podrá concebirse.
Es obvio que si su salud se va deteriorando o si usted muere como resultado de una crisis, no habrá mucha diferencia en las maneras en que usted puede manejar el resto del acontecimiento. Si no da pasos para protegerse del dolor, de ingerir demasiadas píldoras o beber demasiado alcohol o de  o de quitarse la vida, entonces nunca tendrá la oportunidad de comprender la crisis, de hacer adaptaciones en su vida para crecer y enfrentar el futuro.
Por consiguiente, el requerimiento básico es dar los pasos necesarios para mantener el organismo en buenas condiciones de trabajo – tan bien como sea posible en esas circunstancias- mientras transcurre la parte más dura de la crisis. Aunque parezca raro pensar en eso ahora, también puede buscar las oportunidades escondidas que mejorarán su bienestar físico como resultado de la crisis.
¿Mejorar la salud? Mal momento para pensar en mejorarla ¿no? De todas maneras ¿cómo puede alguien pensar en la salud durante algo tan malo como divorciarse, ser despedido o descubrir que necesita una operación por una enfermedad del corazón?
Sin embargo, los dos objetivos que hay que tratar de alcanzar para cuidar el organismo durante una crisis son:
1) Protegerse de daños en el organismo, y
2) Buscar las oportunidades para mejorar la salud a largo plazo.
Si se cumplen estos dos objetivos no es raro que el individuo, cuando supera la crisis, esté en mejores condiciones físicas y de salud que antes de haberse producido el acontecimiento desencadenante.
Recuerde que uno de los aspectos positivos de una crisis es que cuando existe el peligro, también existe la oportunidad. Muchas veces una crisis nos obliga a renunciar a pautas de vida que actualmente están haciéndonos mucho daño. A veces el viejo estilo de vida tiene que derrumbarse completamente para que entendamos que hay mejores maneras de vivir y de cuidarse.
“Dios convierte las crisis en oportunidades, las pruebas en enseñanzas y los problemas en bendiciones”. Pablo Coelho