PAZ INTERIOR: DIEZ RAZONES PARA OBTENERLA

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La paz interior es el sentimiento de bienestar que experimenta una persona que se siente bien consigo misma, tranquila y relajada a nivel interno. La paz interior es la meta de felicidad más importante ya que para tener relaciones personales saludables previamente, uno debe de sentirse bien primero consigo mismo.
La paz interior es aquella certeza, impalpable pero real, de bienestar emocional y espiritual. La paz interior es la tranquilidad profunda que nos llega cuando somos capaces de desconectarnos de la terrible batalla que mantenemos con nosotros mismos, esa batalla de los pensamientos inquietantes y perturbadores, que aunque sean inútiles no son menos amenazantes.
La paz interior es subjetiva pero muy cierta, es el sentimiento bien fundado y de unión que tenemos cuando nos liberamos de las preocupaciones, del sufrimiento, el dolor, el estrés, el miedo y entonces somos conscientes de las incontables maravillas que nos ofrece la vida.
La paz interior, la serenidad y la calma son descripciones de una disposición frente a la vida libre de los efectos del estrés.
Paz interior o paz en la mente se refiere al hecho de estar mental o espiritualmente en paz, con suficiente conocimiento y comprensión como para mantenerse, uno mismo, fuerte, frente a la ansiedad o el desequilibrio emocional. Así, estar en paz se considera altamente saludable y suele asociarse con la felicidad.
«No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús». Filipenses 4:6-7
Veamos diez razones para obtener paz interior, que si las practicamos, día a día, se convertirán en hábitos muy poderosos en nuestra vida.
1. Actúa Espontáneamente
No permitas que el  miedo de las experiencias pasadas te paralicen y no te permitan ser como tú realmente eres. Planifica y calcula menos, porque debes estar más predispuesto a sólo hacer las cosas que te parecen que tienen más sentido hacer en un momento determinado. Esto demanda de ti creatividad y originalidad, pero sin complicaciones, pero con sentido común.
Cuándo estamos evaluando las acciones todo el tiempo por miedo a equivocarnos, no podemos experimentar la paz interior. Mientras no causemos daño a los demás, tenemos el derecho y la libertad de actuar libre y espontáneamente.
2. Disfruta Cada Momento
Otro de los síntomas de la paz interior es que comenzamos a ir por la vida encontrando más y más oportunidades para el disfrute y el crecimiento espiritual. Cada día trae sus experiencias y vivencias, las cuales, cada persona juzga de acuerdo a su perspectiva y sus valores. Pero la verdad que todo lo que nos pasa a diario son oportunidades para conocernos a sí mismos, conocer a los demás y observar el mundo tal cuál es, no como debería ser.
Es como encontrarse sorprendido disfrutando de la belleza de la naturaleza en cada una de las pequeñas cosas y sumergirse en ese disfrute, y tomar conciencia de que esos son los momentos que hacen la diferencia. La capacidad de disfrutar cada momento nos hará más coherentes. No importa si algo es negativo o positivo, aprende a disfrutarlo!
3. Deja De Juzgar A Otras Personas
Cuando tenemos paz interior, de repente deja de ser importante juzgar a los demás, y nos damos cuenta de la verdad detrás de la idea de que cuando juzgamos a otra persona, en realidad no estamos definiendo a esta persona, solamente nos estamos definiendo a nosotros mismos como alguien que necesita juzgar. Un síntoma de tener paz interior es cundo no juzgamos a nadie por nada. Dejamos de ponerle etiquetas a los demás, no nos interesa encontrar sus fallas, y comenzamos a ver en cada persona a un ser respetable, que tiene algo para enseñarnos, algo nuevo que aprender, algo que apreciar y valorar.
4. No Interpretes Las Acciones De Los Demás
La paz es algo que comenzamos a experimentar en nuestra vida cuando ya no necesitamos explicar el por qué los demás hacen lo que hacen. La interpretación se vuelve menos importante y significativa en relación al sólo hecho de permitir que los demás sean y hagan a su manera lo que quieran con sus vidas. Es permitirse a uno mismo ser quien soy, y a partir de ese lugar, sólo dejar que los demás sean quienes son, nos produce paz interior.
Permanentemente nuestro ego está en la tarea de “hacerse películas” con respecto a los demás. Generalmente interpretamos lo que sucede bajo el filtro de nuestras creencias, valores y prejuicios, lo cual nos lleva crear una batalla mental de interpretación falsa de la realidad.
5. No Participes En Conflictos
Cuando comenzamos a tener paz interior, el conflicto es algo de lo que ya no queremos seguir participando. Es con claridad y discreción alejarse de los conflictos. Y si estamos en relación con personas que todo el tiempo están buscando conflicto, nos retiramos sin dudarlo, porque ese ambiente de discusión es confuso, causa stress, daña las relaciones y desencadena emociones poco saludables como enojo, irritación, ira, decepción y frustración.
Es algo interno que nos dice, paso, no participo de esto. Es como querer pelear con alguien que no quiere pelear. Cuando hay paz interior, dejamos de ver o escuchar los noticieros, o dejamos de leer los diarios, porque los noticieros y los diarios están diseñados para crear conflicto en las personas y nos damos cuenta que el conflicto es algo que ya no queremos en nuestra vida.
6. No Preocuparse
No tiene sentido preocuparse por las cosas sobre las que uno no tiene control, porque uno no tiene control sobre esas cosas. Tampoco tiene sentido preocuparse por las cosas que uno puede controlar, porque uno puede controlarlas y no tiene sentido preocuparse entonces. Y eso suma todas las cosas sobre las que uno puede preocuparse.
Creo que esto tiene también que ver con el hecho de vivir más el presente y menos en el pasado y el futuro. Porque es en el futuro en donde están la mayoría de las cosas que causan preocupación, y si uno pudiera revisar todas las preocupaciones que tuvo en su vida en relación a posibles eventos futuros, se daría cuenta que la mayoría sólo ocurrieron en la propia mente de cada uno. Vive cada momento, cada ahora lo más intensamente que puedas, las preocupaciones te sacan los instantes de felicidad del presente. Preocuparse es perder el tiempo.
Si crees que tienes problemas, entonces tendrás problemas. Trata de pensar que en vez de problemas hay soluciones y crecimiento. Ahora, si un “problema” tiene solución, para qué te preocupas? y si no la tiene, para qué te preocupas?
7. Aprecia, Valora y Agradece
Hay dos niveles de energía en nuestra vida, uno es apreciación, el otro es depreciación. La depreciación siempre debilita, mientras que la apreciación siempre fortalece (es como estar en contra o a favor de la naturaleza). Se trata de no ser una persona que está siempre encontrando las fallas, en lugar de encontrar lo bueno, y aceptar y disfrutar.
Es como lo que escuché una vez acerca de la crianza de los hijos: “a menudo la gente se pregunta ¿cuál es la mejor regla para criar hijos?” Y la respuesta fue: “trata de encontrarlos haciendo cosas correctas tanto como puedas, en lugar de estar siempre marcando sus fallas”. Apreciar, de eso se trata, tanto como puedas, todo el tiempo que puedas.
Todas las personas son valiosas solo por el hecho de ser criaturas de Dios. No apreciamos a los demás como debería hacerse porque nos sentimos “separados” de Dios y de los demás. En la tierra vivimos más de 7 mil millones de personas con diferentes formas de pensar, actuar y creer. Sin embargo es necesario respetar sus puntos de vista, percepciones y creencias. Todos somos uno, el universo es uno, Dios es uno. Es decir, somos unidad.
Seamos agradecidos con todo y con todos. Una mente agradecida es una mente abundante. Cada uno de nosotros tenemos una misión en esta vida, y esa misión de alguna manera afecta a los demás. Servimos y nos sirven. Nos dan y damos. Nos ayudan y ayudamos. Nos cooperan y cooperamos. Por lo tanto agradezcamos a los demás lo que hacen por cada uno de nosotros. Es simple pero de bendición para todos.
8. Conéctate Con Los Demás Y Con La Naturaleza
Dónde quiera que nos encontremos en nuestra vida, debemos darnos cuenta que la real conciencia espiritual es unión y conexión, no la separación. A medida que nos veamos a nosotros mismos menos separados de los demás, y de todo lo que deseamos atraer a nuestra vida, y más conectados con lo que queremos crear en nuestra vida, vamos a enfocar nuestra intención interior, y vamos a poder crear y manifestar en nuestra vida cosas que nunca hubiéramos pensado que fueran posibles.
Es conexión versus separación. Se trata de darse cuenta que la misma energía o fuerza que mantiene girando los planetas alrededor del sol, que hace crecer las plantas, que mantiene los ríos corriendo, es la misma energía que hace latir tu corazón, el mío y el de todos los demás. Es ser conscientes de la existencia de un ser Único, Eterno y Todopoderoso, quien es Padre Creador, Dios Infinito.
9. La Risa Nos Sana
Una de las formas de evaluar la conciencia espiritual de una persona es cuánto sonríe y cuán alegre es. La alegría es una cualidad de la espiritualidad. Si nos encontramos a nosotros mismos angustiados, tristes, deprimidos, malhumorados, con miedo, ansiosos y nos miramos en un espejo, veremos un cuerpo debilitado, falto de energía, cansado y sin armonía. Debemos tomar conciencia de esto, y todas las veces que podamos hay que sonreír. Y si es necesario tener ataques de risa más frecuentes.
A través de conversaciones amenas, historias o diversiones sanas busquemos la risa que le hace muy bien al alma, la descarga de energía negativa. Sabías que la risa estimula en el cerebro humano hormonas, como la endorfina, que actúan sobre el organismo como un relajante muscular. Así que a reír lo que más puedas.
10. Expande Tu Amor
Este síntoma de paz interior, se refiere a la capacidad de apreciar todas las expresiones de amor que cada uno de nosotros manifiesta en la vida cotidiana, y a su vez, a la necesidad de responder de la misma forma. Y no se trata de hechos magnificentes, tampoco de hechos públicos, sino de la suma de pequeñas cosas que finalmente hacen la diferencia. Para tener paz interior, es necesario tomar conciencia de esto, ser permeable al amor de los demás y dejarnos responder de la misma forma sin prejuicios ni ataduras.
Vivimos entre familiares, amigos, conocidos, compañeros de trabajo y de negocios. Comienza a expandir tu amor hacia ellos a través de actos de servicio, colaboración, detalles de aprecio, etc. Lo cual hará que tu amor sea de acción, tangible, sincero y sobretodo de bendición.
¿Aceptarías el reto de obtener paz interior practicando estas sugerencias cada día?