REFLEXIONES PARA MOMENTOS DIFÍCILES

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Los momentos difíciles son parte de la vida misma, van y vienen. Son aquellas circunstancias que tienen como propósito despertarnos a nuestra realidad, o por el contrario son experiencias negativas, traumáticas y frustrantes, dependiendo de la perspectiva que los decidamos vivir. Aceptar… y dejar ir, significa dejar de pelear con la vida, aceptando a las personas, las situaciones, las circunstancias y los hechos tal como se den, incluidas decisiones y acciones del pasado, lo “malo”, así como lo “bueno”. Implica saber renunciar no aferrándonos a aquello que la razón nos dice es, en nuestras circunstancias, imposible o muy costoso de lograr.
Si dejamos de luchar y de resistirnos a lo inevitable, viviremos plenamente el presente, permaneciendo abiertos a todas las opciones sin aferrarnos rígidamente a ninguna de ellas. Esto estimula la capacidad de dar respuestas creativas a la existencia, tal como es en el aquí y en el ahora.
La Biblia nos enseña: “Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio». Filipenses 4:8

¿Cómo Aceptar y Dejar ir?

Una oración que hagamos desde el corazón, sintiendo paz y armonía de verdad, nos puede ayudar a decidir. En ella le pedimos a Dios fortaleza para aceptar lo que se resiste al cambio en nosotros, fortaleza para transformar lo modificable y sabiduría para reconocer la diferencia.
Una de las enseñanzas de Buda, tal vez la más conocida, es que las expectativas son la causa del sufrimiento y que la forma de extinguirlo es eliminando las expectativas.
Cuando dejamos de esperar que las cosas sean distintas a lo que son comenzamos a transitar el sendero de la paz interior. La aceptación es casi milagrosa, nos permite cambiar y facilita igualmente el que lo demás también cambie, pues solo desde la aceptación de la realidad podemos iniciar caminos de transformación.
Sin los fracasos de ayer no seríamos lo que somos hoy. Evaluar nuestras acciones pasadas a la luz de lo que somos en presente no es racional, pues si volviésemos atrás con el grado de consciencia e información que teníamos en ese momento, volveríamos a cometer los mismos errores que hoy lamentamos.
Esta es también la base del perdón: la convicción de que todo ser humano actúa dentro de las limitaciones de su nivel de evolución y de sus circunstancias.
“Todo el mundo hace lo mejor que puede, con lo mejor que sabe, aunque se equivoque”.
Solo podemos dejar ir aquello que hemos bendecido. Al respecto podía ser útil recordar el hermoso pensamiento expresado por el poeta brasilero Machado de Assis: “La noche pasada, cuando tumbado dormía, soñé que una colmena moraba en mi corazón y que las abejas doradas hacían blancos panales y miel dulce de todos mis naufragios”. Siempre que enfrentemos cualquier evento busquemos explicaciones más que culpas, tratando de aprender de lo que nos pase.
Para todo lo que sucede hay razones que, bien aprovechadas, trabajan en favor de nuestro desarrollo como seres humanos.
En cada problema hay un principio de oportunidad, que nos permite transformar cualquier circunstancia adversa, en algo positivo. Cuando nos encontremos sufriendo ante cualquier situación hagámonos esta pregunta, ¿Qué es lo que no estoy aceptando? Al hacérnosla encontraremos la causa del sufrimiento. Aquello que no somos capaces de aceptar es la única causa del sufrimiento, si lográramos aceptarla obtendríamos una liberación casi instantánea del dolor.
La felicidad no depende de lo que está pasando afuera, sino de la forma como reaccionamos a lo que nos suceda. Bueno o malo dependen de juicios de la mente, solo existe vida por vivir.
Siddhartha Gautama o Buda, nos dejó un legado de gran sabiduría. Entre tantas, 13 consejos para aquellos que están experimentando momentos difíciles. Hay, según Buda, una forma de vivir estos momentos, una manera más tranquila y el secreto tiene que ver con la actitud. Reflexionemos sobre cada una:
 Las cosas son lo que son
Nuestra resistencia a las cosas es la principal causa de nuestro sufrimiento. Esto sucede cuando nos resistimos a las cosas como son. Si no puedes hacer nada, relájate. No luches contra la corriente, acéptalo o de lo contrario serás consumido en el sufrimiento. Intentar ejercer control sobre las circunstancias te llevará a grandes decepciones futuras.
• Si crees que tienes un problema, tienes un problema
Ten en cuenta que todo lo que se ve a través de una perspectiva. En un determinado momento las cosas parecen difíciles, en otros no. Sabiendo esto, cuando tengas una dificultad escoge entenderla como un reto, una oportunidad de aprendizaje. Si lo ves como un problema, esta dificultad será sin duda un problema. No existen los problemas, solo el pensamiento de que los tenemos. Toda situación anormal o difícil es una reto para aprender algo nuevo.
• El cambio comienza en ti mismo
Tu mundo exterior es un reflejo de tu mundo interior. Tenemos la costumbre de pensar que todo estará bien cuando las circunstancias cambian. La verdad, sin embargo, es que las circunstancias cambiarán sólo cuando se produce este cambio dentro de nosotros. Cada persona es responsable de crear, día a día, su propia realidad.
• No hay mayor aprendizaje que equivocarse
El fracaso no existe!!! Entiende esto de una vez por todas. Todas las personas exitosas han fracasado varias veces. Disfruta de tus fracasos como una gran experiencia de aprendizaje. Si lo haces, la próxima vez estarás más cerca del éxito. El fracaso es siempre una lección de aprendizaje, es la mejor oportunidad para madurar.
• Si algo no sucede como estaba previsto, significa que lo mejor está por llegar
Todo sucede a la perfección, incluso cuando las cosas van mal. A menudo, cuando miramos hacia atrás, nos damos cuenta de que lo que consideramos malo, de hecho, fue lo mejor que pudo haber pasado. Sin embargo, cuando funciona, sin duda estamos alineados con nuestro propósito de vida. El universo siempre trabaja a nuestro favor.
• Aprecia el presente
Sólo tenemos el momento presente! Porque es nuestra realidad. Así que no pierdas tu tiempo viviendo en el pasado, recordando ansiosamente lo que se fue y no existe. Aprecia tu momento presente, ya que es lo único importante y verdadero. Es a partir de “vivir con intensidad” el presente que empiezas a  crear tu vida futura, sin preocuparte cómo será.
• Deja el deseo de lado
La mayoría de la gente vive la vida guiada por los deseos y las emociones. Esto es extremadamente peligroso, un deseo no satisfecho se convierte en una gran frustración. La frustración desencadena una fuerte energía negativa y se retrae su crecimiento. Trata de entender que todo lo que necesitas vendrá a ti para cultivar tu felicidad incondicional.
• Comprende tus miedos y sé agradecido
El miedo es lo contrario del amor y es otra cosa que dificulta tu desarrollo. Sin embargo es importante, ya que proporciona una gran oportunidad para el aprendizaje. Cuando se vence el miedo, se vuelve más fuerte y confiado. Superar sus miedos requiere práctica, el miedo es sólo una ilusión y, sobre todo, es opcional.
• Experimenta alegría
Hay personas que disfrutan todo lo que les sucede. Incluso en la peor situación, hay que reírse de sí mismos. Ellos son personas que ven el crecimiento en todo. Estas personas aprendieron que es importante centrarse en la alegría, no en las dificultades. El resultado es que atraen las situaciones mucho más felices que tristes.
• Nunca te compares con los demás
Estamos de paso por éste mundo como seres espirituales viviendo una experiencia humana y con una misión propia. Lo cual es muy importante para cada persona. Sin embargo, si no puedes evitar comparaciones, compararte con los que tienen menos que tú. Esta es una gran estrategia para darse cuenta de que siempre has tenido mucho más de lo que necesitas para ser feliz. No necesitamos compararnos con otras personas, todos somos unidad.
• No eres una víctima
Siempre eres el creador de tu experiencia. Todo lo que te sucede es atraído por ti mismo y extremadamente necesario para tu aprendizaje. Cuando algo desagradable te suceda, da gracias y pregunta: “¿Por qué he atraído esto a mi vida?”, “¿Qué necesito aprender de ésta experiencia?” Sentirnos víctimas nos desvaloriza frente a nuestro potencial de vida.
• Todo cambia
Todo en esta vida es dinámico, todo cambia en un segundo. Así que no vivas lamentándote. Si no sabes qué hacer, no hagas nada. El universo no para de cambiar, crecer y expandirse, así que espera, porque todo pasará.
• Todo es posible
Los milagros ocurren todos los días, y nosotros somos responsables de los mismos. Confía y cree eso. En la medida en que consigas un cambio de conciencia, encontrarás en ti el poder de realizar milagros. Recuerda que eres una parte de la Creación, y por lo tanto, eres merecedor de la abundancia y el amor sin condiciones.
“La gente se perturba, no por las cosas que les sucede, sino por los principios y opiniones que se forman de estas. Cuando se nos obstaculiza, perturba o aflige, no lo atribuyamos a los demás, sino a nosotros mismos, es decir, a nuestros propios principios y opiniones”. Epicteto