¿SABES QUÉ ES LA RESILIENCIA?: Actitud con Poder

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Es un término derivado del latín, del verbo, resilioresilire que significa “saltar hacia atrás, rebotar”. El término resiliencia es aquel que se utiliza para describir a la actitud, forma de pensar o de actuar que supone una buena respuesta frente a las adversidades cotidianas que hacen que una persona, en condiciones normales sufra.

La resiliencia es parte de la forma de ser de una persona pero hay teorías psicológicas, como las conductistas y positivistas, que consideran que la misma puede lograrse a partir del desarrollo de ciertas actitudes que a largo plazo sirven para sentirse más cómodo con uno mismo y de ahí la importancia de esta actitud.
A veces no nos es posible cambiar las circunstancias externas o por lo menos no con la rapidez que quisiéramos. No se puede obtener ese nuevo trabajo inmediatamente o nos encontramos con regularidad a esa persona que nos hace sentir mal, ¿Qué opción tenemos?. Cambia tu percepción, postura u opinión de la situación y esto será lo que te ayudará a cambiar tu reacción.
El filósofo griego Epicteto dijo: “La gente se perturba, no por las cosas que les sucede, sino por los principios y opiniones que se forman de estas. Cuando se nos obstaculiza, perturba o aflige, no lo atribuyamos a los demás, sino a nosotros mismos, es decir, a nuestros propios principios y opiniones”.
La ciencia del comportamiento moderno apoya esta moción. El psicólogo Albert Ellis, famoso por el desarrollo de la terapia racional emotiva conductual, explicó que, “el cómo” se reacciona, a los acontecimientos, está determinado en gran medida por tu “visión” de estos acontecimientos, no por los acontecimientos en si. Pregunta, ¿No tienes ni idea de cómo cambiar tu percepción y mejorar tu actitud ante las dificultades?

Entendiendo la Resiliencia
La resiliencia es entendida como la actitud que una persona desarrolla para enfrentar mejor las diferentes situaciones de la vida que pueden implicar sufrimiento o dolor. Mientras en algunos casos la resiliencia es parte de la personalidad y de la identidad del individuo por el modo en que fue criado o por las experiencias de vida que le tocó enfrentar, en muchos otros casos la resiliencia debe ser desarrollada con trabajo constante y diario para evitar que la persona sufra no sólo ante situaciones que provocan estrés, dolor o sufrimiento, sino principalmente ante experiencias y momentos que son parte de la vida cotidiana y que no deberían dejar huella a nivel emocional o físico en la salud de la persona.

Características de las Personas Resilientes

• Alegres, curiosas y siempre interesadas en aprender: buscan retos en su vida que las mantengan en constante cambio, a los cuales se adaptan de manera sencilla. Cada uno de estos cambios es lo que las ha convertido en las personas que son y que, de alguna manera, las ha ayudado a ser flexibles; por lo que sus procesos de adaptación ante situaciones difíciles se efectúan de una manera natural.
• La dificultad es su Maestro: son capaces de obtener cosas buenas de cada uno de los momentos difíciles en su vida, aprenden de sus errores o los de las personas que los rodean. Pueden incluso transformar una mala experiencia, la cual derrumbaría a otros individuos menos preparados para el cambio, en una aprendizaje e incluso en un motor que impulse su vida a conseguir mejores cosas. Estas personas se convierten en círculos de adaptación excelentes: Los problemas llegan los enfrentan y aprenden las lecciones, se fortalecen con lo aprendido, de manera que a la llegada de nuevos problemas se encuentran fortalecidos, entonces vuelven a enfrentarlos y continúan su círculo de aprendizaje. No es extraño que una persona con la capacidad de resiliencia pueda hablar de una situación amarga como algo que dejo mucho dolor, pero que de igual manera le trajo un aprendizaje de vida, o le enseñó hasta qué punto podía llegar su propia resistencia.
• Son Honestas consigo mismos: son capaces de aceptar los sentimientos que las afectan, los que la mayoría de las personas consideran «negativos» como el enojo, la tristeza, ira, humillación, y los que se consideran «positivos» como el amor, la alegría, el cariño, etc. Se dan la oportunidad de expresarlos cuando es necesario y suprimirlos cuando así lo consideren oportuno, porque entienden que el equilibrio entre todos estos sentimientos es lo que forma una mente sana y feliz, no el encubrirlos o hacerlos a un lado.
• Se rodean de personas positivas: escogen y se rodean de personas que les ayuden en su crecimiento personal (amigos, familiares, pareja, compañeros de trabajo, etc.). No hay mayor poder de resiliencia que tener alguien a tu lado a quien le importes, que te escuche, que te ame y que sepas que estará ahí para ti en cada uno de los momentos en los que sientas que te derrumbas. Para las personas resilientes, poder tener amistades cerca es una bendición que se da gracias a la empatía que éstas demuestran por cada una de las personas que las rodean. Son capaces de entender las razones sin juzgar a las personas, son capaces de perdonar los errores de los demás, esto sobre todo por su capacidad de intuición, escuchan esa pequeña voz que les indica lo que sucede, no solo a su alrededor sino en su propio ser interior. Se hacen preguntas como: ¿para qué me sucede ésta dificultad?
• Son seguros de sí mismos: son individuos con gran confianza en sus capacidades, habilidades y dones que, saben muy bien quienes son y qué pueden hacer, lo que les ayuda a compartir y no envidiar a las personas, lo cual, les da un balance entre la crítica y los elogios de las otras personas que lo rodean. De esta manera su seguridad no reside en lo que los demás piensen de él o ella, sino en el conocimiento de sus propias capacidades. No especulan, ni se dejan confundir con lo que no son.
• Son optimistas y recursivos: Las personas resilientes no se asustan fácilmente ante situaciones ambiguas. Son capaces de sacar adelante proyectos laborales en momentos de presión que talvez detendrían a otros trabajadores bajo stress. Esto se debe a que son personas optimistas que saben buscarle solución a los problemas y encuentran recursos y aliados en esos procesos.
• Tienen una vida con propósito: viven con propósito superior. Han establecido una relación con Dios fuerte y plena. Su fe en la guía divina les otorga una mente despierta, sana, resiliente y fortalecida, ya que la convicción de la existencia de Dios Padre los acompaña, conocen su amor, lo que les da la fortaleza para seguir adelante a pesar de cada una de las dificultades que enfrentan en la vida. Dios es su principal fuente de resiliencia.
Si comienzas a mirar las cosas desde otra perspectiva, con una actitud positiva, los problemas comenzarán a tener menos apariencia de dramas y más de retos que, depende de las circunstancias, puedes incluso disfrutar. Es importante empezar a enseñar a los niños a ser más resilientes en los años escolares, para inculcarles el pensamiento positivo y la resiliencia de manera que puedan servirles para afrontar retos futuros.
“Cuando sientas que todo se pone en tu contra,  recuerda que un avión despega contra el viento, no a favor”.-Henry Ford.