SEÑALES DE CRECIMIENTO EMOCIONAL

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La gente se preocupa, con mucho énfasis, de sus logros personales. Dan la pelea diaria por la supervivencia, los logros profesionales, desarrollar nuevos proyectos de trabajo, mejorar su círculo de relaciones, su familia, etc. La meta es mejorar todo lo que sea posible, para recibir el premio de la aprobación social, subir en la escala social y sentirse triunfadores en un mundo de competición, consumismo económico y de poder.

Sin embargo, ¿nos interesa saber si estamos creciendo en la gestión de nuestras propias emociones? ¿Será importante ser sanos y libres emocionalmente?
Algunas personas no son conscientes de ello. Esto se debe, en parte, a que nuestra sociedad nos ha enseñado a castigarnos por los errores, pero no a recompensarnos por cada logro. En el ámbito del Crecimiento Personal esta realidad resulta aún más evidente. Nos planteamos cambios trascendentales pero cuando se produce una involución, nos desmotivamos y abandonamos, sin darnos cuenta de todo lo que habíamos logrado. De hecho, muchas personas abandonan la psicoterapia porque no tienen la paciencia necesaria y no valoran los pequeños cambios y logros.
Por eso, de vez en cuando es necesario hacer inventario de lo que hemos logrado. Puede que estés Creciendo Emocionalmente sin que te hayas dado cuenta.

 
¿Cuáles son las señales que indican que estás creciendo emocionalmente?
1. Permanente Actitud De Perdón: Dejar ir las cosas que te dañan

A diario otras personas hacen cosas que no te agradan. Esto es y será así siempre. Entonces para qué te frustras, pierdes la calma y te enojas. El secreto es aprender a dejar ir, centrarse en las cosas que realmente valen la pena y obviar aquellas que nos dañan o molestan, es una habilidad clave para tener éxito y, sobre todo, para alcanzar el equilibrio emocional. Sin embargo, también es una habilidad que se puede aprender. Por eso, el simple hecho de aprender a reconocer a las personas tóxicas y saber cómo lidiar con sus comportamientos, sin que generen culpa o ira, ya es un gran paso.
2. Reconoce Tus Fallas:  Aprende de los errores

Las crisis y desaciertos son oportunidades para mejorar. Nadie es perfecto, nadie puede afirmar que nunca se ha equivocado. Por eso, despojarse del perfeccionismo y aceptar que los errores forman parte del camino y que incluso son valiosos, es un signo inequívoco de que has madurado. Cuando comprendemos las equivocaciones como oportunidades para crecer, cambia por completo nuestra perspectiva y podemos emprender proyectos más ambiciosos sin temor a quedarnos a mitad del camino.
3. No Te Quejes: Asume tu responsabilidad

Todo lo que nos pasa es porque lo estamos atrayendo, tanto con nuestros pensamientos, palabras, acciones y actitudes. No pierdas tu tiempo quejándote. Las quejas suelen ser un agujero negro por el cual se escapa la energía porque no conducen a soluciones sino que tan solo generan un malestar aún mayor que nos hace ver el mundo bajo un prisma gris. Sin embargo, las personas más equilibradas y exitosas no tienen la costumbre de llorar sobre la leche derramada, se ponen inmediatamente manos a la obra e intentan darle la vuelta al problema. Si estás actuando más y quejándote menos, es porque estás creciendo emocionalmente. Piensa y actúa como adulto.
4. Abandona La Envidia: Celebra el éxito de los demás

Todas las personas son valiosas. Tienen dones, habilidades, talentos y tienen sus propias luchas. Aplaudir el éxito de las personas es una señal de madurez, indica que no les envidias y que comprendes que su éxito hace parte de una manifestación de su potencial. Ser capaces de reconocer el trabajo y el esfuerzo de los otros, en vez de lanzar críticas denigrantes, sarcásticas o humillantes, no solo contribuye a crear un buen clima sino que implica un cambio de actitud que te beneficiará, y te aseguro traerá mucha paz a tu vida y a las personas a tu alrededor.
5. Relaciónate Con Las Personas En Paz: El conflicto roba tu alegría

El mundo no es conflictivo, solo hay personas con egos demasiado grandes que chocan entre sí y dan lugar a conflictos que se podían haber evitado. Cuántas veces hemos perdido una buena amistad por un conflicto personal innecesario. Parte de la madurez significa dejar de ver las relaciones interpersonales como un campo de batalla en el que hay ganadores y perdedores. Cuando tus relaciones son más fluidas, logras trabajar mejor y te sientes más a gusto y seguro, es porque has madurado y has aprendido que es mejor tener paz que tener la razón.
6. Busca Ayuda: No temas apoyarte en otros

Seguramente a tu alrededor tienes personas que te pueden dar una mano en momentos de dificultad. Sé sabio, utiliza el conocimiento de otros para tu beneficio, aprende de ellos, es una tremenda bendición contar con amigos que te ayuden. Pedir ayuda no significa ser débil. De hecho, es una señal de fortaleza y confianza en sí mismo. Ninguna persona ha podido crecer y tener éxito aislada, necesita a los demás. Pedir ayuda significa que has reconocido que no puedes lograr algunas cosas por ti solo y que eres lo suficientemente práctico como para reconocerlo y apoyarte en los demás.
7. Pon Límites: Claridad con tus principios y valores

Cada persona crea su propia realidad. Cada uno de nosotros debe saber qué le agrada y qué no le agrada. A medida que maduramos, somos más conscientes de lo que queremos y de lo que no estamos dispuestos a permitir. Una persona madura es segura de sí y establece ciertos límites que los demás no deben traspasar. O sea, no debes “negociar con tus valores y principios”, los cuales son el eje de tu vida. Por supuesto, no se trata de límites caprichosos sino de reglas que te permiten proteger tus derechos como persona y mantener tu equilibrio emocional y mental.
8. Sé Honesto Emocionalmente: Abre tu corazón sin miedo

Disfrutar de las relaciones es maravilloso. Por lo tanto, debemos saber que no siempre las relaciones son duraderas y para siempre. Las personas no existen para satisfacer todas mis expectativas. El amor es arriesgado. Amar significa entregarse y, por consiguiente, exponerse a que alguien nos dañe. Por eso, muchas personas temen comprometerse y se cierran cuando alguien se acerca. Sin embargo, cuando maduramos emocionalmente nos damos cuenta de que la mejor apuesta es abrir nuestro corazón. Es cierto que podemos ser rechazados o salir dañados pero habremos vivido, atesorando experiencias y conectado emocionalmente con alguien. Es decir, seamos conscientes de que es necesario cerrar círculos con las personas y seguir adelante.
9. No Permitas La Influencia: Lo que los demás piensen es solo una opinión

Se requiere ser firmes en lo que piensas y haces, sin caer en la terquedad y la necedad. Que los comentarios y chismes no te hagan perder la sensatez. Es obvio que la opinión de las personas que están a tu alrededor es importante pero, en cierto punto de la vida, estas deben convertirse solo en sugerencias, no en lineamientos que determinen tu vida. La madurez llega cuando eres capaz de convivir con los demás sin dejarte influenciar demasiado por las expectativas que tienen sobre ti, cuando logras encontrar tu lugar en el mundo, un lugar con el que te sientes a gusto y puedes realizarte.
10. Acepta Tus Limitaciones: Trabaja para mejorar

Este es el punto de partida hacia el éxito. La madurez emocional no implica desarrollar un positivismo ilusorio ni fantástico. La persona madura es consciente de sus limitaciones, sabe que hay muchas cosas que no puede cambiar o que están fuera de su alcance. Sin embargo, eso no la deprime. Al contrario, le permite focalizarse en las situaciones sobre las cuales puede realmente incidir. De esta forma, es capaz de economizar sus fuerzas y usarlas allí donde realmente puede obtener frutos. Estamos creciendo emocionalmente cuando sabemos cuáles son nuestras capacidades, talentos, dones y puntos fuertes para lograr las metas que queremos alcanzar.
“La vida no se trata de encontrarte a ti mismo, la vida es crearte a ti mismo”. George Bernard Shaw.
“Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”. Albert Einstein